10/17/2004
10/15/2004
10/07/2004
9/25/2004
8/07/2004
lA ILIADA
GUIA DE LECTURA
Canto I
Hubo una peste contra los aqueos realizada por Apolo.
Agamenón no quería devolver a Criseida.
Siguió la peste por 9 días.
Al día 10 Aquiles sugirió consultar a un adivino.
El adivino dijo que la peste era por no devolver a Criseida.
Agamenón acepta devolver a la joven a cambio de otra.
Agamenón quita la joven de Aquiles.
Aquiles pide a Tetis que hable con Júpiter para que convenza a Agamenón de devolver a Briseida.
Ulises entrega a Criseida y la peste termina.
Tetis fue con Júpiter a cumplir el favor de su hijo y Júpiter aceptó.
Juno se enoja con Júpiter.Canto II
Júpiter envió un sueño a Agamenón donde le dijo que tomara la ciudad de Troya.
Agamenón no creyó y pidió a sus hombres que regresaran a su patria.
Ulises dijo a los aqueos que no huyeran.
Después de que Tersites discutió con Agamenón, Ulises lo regaña y lo golpea.
Agamenón ordena armarse a los aqueos después de que Ulises y Néstor lo convencen
El atrida mando a llamar a los mejores caudillos, mataron a un buey y lo comieron.
Agamenón mando a decir al pueblo aqueo que se unieran al combate.
Se organizó el ejercito pero Aquiles seguía en una nave por estar enojado.
Los troyanos también organizaron su ejercito.Canto III
Al avanzar hacia la ciudad de Príamo el ejercito aqueo levantaba una polvareda.
Se encontraron el ejercito troyano con el aqueo.
Menelao y Alejandro, hermano de Héctor, iban delante de sus ejércitos y acordaron combatir por Helena, antigua esposa de Menelao y esposa de Alejandro.
Menelao pidió corderos para sacrificar antes de la pelea.
Príamo preguntó a Helena por el nombre de algunos aqueos.
Príamo bajo al campo de batalla.
Ambos ejércitos bajaron las armas.
Agamenón juro que si ganaba Alejandro ganaba, se quedaba Alejandro con Helena y los aqueos se retirarían, pero si ganaba Menelao, él se quedaba con Helena y los troyanos pagarían una indemnización.
El combate fue ganado por Menelao quien se disponía a matar a Alejandro cuando Venus lo salvó y lo llevó con Helena.
Agamenón se enojo y pidió a Helena y la indemnización.Canto IV
Los dioses se reunieron en consejo para acordar si promovían el combate o reconciliaban la paz entre aqueos y troyanos.
Juno se enojo y le propuso a Júpiter destruir cualquiera de sus 3 ciudades favoritas (Argos, Esparta y Micenas) sin que ella pusiera resistencia a cambio de continuar el combate.
Minerva bajó, se transfiguró en Laódoco para persuadir a Pandaro de que disparara contra Menelao.
Pandaro disparó una flecha contra el pecho de Menelao y Minerva la desvió hacia su cinturón.
Agamenón al ver la sangre hablo con su hermano.
Después mandó a traer al médico para que viera a Menelao.
El atrida convocó de nuevo a las armas a los aqueos y dijo que Júpiter no protegería a los troyanos por romper el juramento de paz.
Al ir caminando por la multitud fue exhortando a los príncipes aqueos para que continuaran el combate y aceptaron Néstor, Ulises, Esténelo y Diomedes.
Los capitanes ordenaron el avance, ambos ejércitos chocaron y comenzó la sangrienta batalla.
Mataron a un amigo de Héctor, hijo de Príamo, quien se venga.
Apolo animaba a los troyanos diciendo que Aquiles no estaba en la pelea.
A su vez Tritogenia hacia lo propio con los aqueos.
Ese día murieron muchos troyanos y aqueos.Canto V
Diomedes ayudado por Minerva pudo vencer a los hijos de Pares.
Los troyanos vieron esto y se quisieron vengar pero Minerva habló a Marte y los aqueos fueron contra los troyanos.
Cada jefe aqueo mató a alguien importante troyano.
Pandaro hirió a Diomedes en el hombro.
Diomedes pidió a Esténelo que le quitara la flecha y lo hizo.
Minerva fue con Diomedes y le dio el don de distinguir a dioses de humanos y le dijo que con los dioses no peleara pero que a Venus si la hiriera.
Diomedes siguió luchando y mató a muchos jefes importantes troyanos, también a Pandaro.
Cuando iba a matar a Eneas, salió Venus a ayudarlo y Diomedes la hirió en la muñeca.
Diomedes quiso matar a Eneas pero ahora era Apolo quien lo ayudaba.
Al darse cuenta bajó la lanza.
Ambos ejércitos tenían dioses que los ayudaban, a los aqueos Juno y Minerva y a los troyanos Apolo y Marte.
Minerva regaño a Diomedes por no luchar y éste contestó que era porque Marte conducía a los troyanos.
Minerva le dijo que no temiera a nadie y que no respetara a Marte por no respetar su promesa de ayuda a los aqueos.
Diomedes arrojó su jabalina contra Marte que, conducida por Minerva, lo hirió.
Marte grito como 9 o 10 mil hombres y retumbo toda la tierra.
Marte subió a curarse al Olimpo.
Minerva y Juno también subieron para calmar a Marte.Canto VI
Al quedarse solo mortales en la lucha hubo una gran matanza.
Ayax Telamonio mata a Acamante
Diomedes a Axilo Teotránida
Euríalo a Dreso y Oltetio
Antíloco Nestórida a Ablero
Agamenón a Elato
Leito a Tílaco
Eurípilo a Melanito
Néstor les pidió a los aqueos primero matar hombres y luego recoger el botín.
Heleno les dijo a Héctor y Eneas que mantuvieran elevada la moral de los troyanos y pidió a Héctor ir con su madre y que ella hiciera un sacrificio a Minerva para alejar a Diomedes.
Héctor cumplió.
Diomedes siguió peleando mientras Héctor iba con su madre.
Hecabe, la madre de Héctor hizo lo pedido pero Minerva no acepto.
Al llegar a Ilión, Héctor vio a Alejandro y a Helena.
Le dijo a Alejandro que por su culpa era la pelea y el estaba recreándose y el contestó que iba a regresar.
Helena se echo a llorar deseando estar muerta.
Héctor le pidió que no llorara y que alentara a Alejandro a luchar.
Héctor buscó a su esposa Andrómaca para saludarlos a ella y a su hijo pero no estaban debido a que corrían por toda la ciudad en busca de Héctor.
Por fin la encontró y cuando quiso besar a su hijo, éste se atemorizo por la armadura que su padre portaba.
Héctor entendió, se quitó la armadura y su hijo le tendió los brazos.
Andrómaca le replico a su esposo porque la iba a dejar viuda.
Héctor dijo que no podía huir in parecer cobarde y pidió que su hijo fuera un valeroso guerrero que opacara en sus hazañas a su padre.Canto VII
Alejandro y Héctor se lanzaron al combate matando a muchos guerreros valientes.
Minerva quiso bajar a ayudarlos pero Apolo se interpuso y propuso a Minerva suspender el combate para que Héctor peleara uno por uno contra quien se atreviera.
Héctor suspendió el combate y retó a los argivos.
Menelao quiso luchar pero Agamenón lo impidió.
Por fin Ayax Telamonio fue el primero en luchar contra Héctor.
Comenzó la lucha y Ayax hirió primero a Héctor en el cuello.
Se arrojaron voluminosas piedras y Héctor fue derribado.
Apolo ayudó a Héctor a ponerse de pie.
Taltibio e Ideo los separaron poniendo de pretexto la cercanía de la noche.
Los dos accedieron a dejar de pelear y hasta se hicieron regalos
Se reunieron en las naves los reyes aqueos y acordaron recoger los cadáveres y quemarlos en una inmensa pira.
Mientras, en Troya se pensaba devolver a Helena pero Alejandro se negó y a cambio prometió devolver joyas de Argos mas otras de su propia casa.
Un heraldo troyano fue a las naves argivas con la propuesta de Alejandro y la solicitud de una tregua para incinerar los cadáveres.
Los aqueos solo aceptaron la tregua.Canto VIII
Cuando apenas salía la Aurora, Júpiter convocó a un consejo de dioses.
Júpiter hizo conocer su deseo de venganza y prohibió a los demás dioses participar en la lucha.
Minerva dijo que tenía lástima de los argivos que morirían y dijo que no pelearía si se le autorizaba dar consejos.
Júpiter accedió, fue al monte Ida desde donde vigilaba Troya.
Al tomar una balanza de oro pesó la muerte de ambas ciudades. La de los aqueos llegaba hasta la tierra y la de los troyanos hasta el cielo.
Júpiter arrojó un rayo contra los aqueos que se asustaron.
Al salir Néstor y Diomedes toparon con Héctor.
Héctor dispara contra Néstor y falló pero mató a Eniopeo.
Diomedes acudió en su ayuda pero Júpiter mandó otro rayo.
Néstor comprendió y dijo a Diomedes que Júpiter era su contrincante.
Ambos seres resistieron brevemente y regresaron a las naves aqueas.
Héctor se burlaba de ambos llamándolos cobardes.
Diomedes quiso regresar otras tres veces en las que Júpiter le arrojó rayos.
Por poco terminaba la guerra por el incendio de las naves aqueas.
Juno descendió hasta Agamenón y le incitó a reanimar a los aqueos para combatir.
Juno buscó a su esposo y le pidió la victoria para los aqueos.
Júpiter escucho la súplica y mando a un águila que dejara caer un cervatillo sobre el altar aqueo.
Los aqueos recobraron el valor y batallaron con denuedo.
Ese día muchos héroes murieron y muchos quedaron malheridos.
Todas las flechas aqueas iban contra Héctor y ninguna logró acertarle, mataban a los que estaban a su alrededor.
Júpiter volvió a dar fiereza a los troyanos quienes comenzaron a perseguir aqueos de nuevo.
Juno y Minerva quisieron bajar y ayudar por odio hacia Alejandro, peor Júpiter las amenazó con graves castigos.
En la noche se encendieron grandes hogueras troyanas para vigilar a los danaos.Canto IX
Los aqueos se sentían agobiados.
El atrida iba triste y reunió a sus capitanes y se quejó de la mentira de Júpiter.
Pidió regresar a su patria puesto que dijo que Troya nunca sería suya.
Todos calaron excepto Diomedes, quien dijo a Agamenón que si quería regresar lo hiciera puesto que ellos no se moverían.
Cuando Agamenón iba a contestar, Néstor intervino y propuso cenar juntos y luego discutir el futuro.
Al terminar la cena replicó que Aquiles era necesario para vencer a los troyanos, propuso una embajada para persuadir a Aquiles de regresar al combate.
Fueron Fénix, Ayax y Ulises a persuadir a Aquiles llevándole regalos y hasta a Briseida.
Al ver a la joven Aquiles les dijo que no se movería por Argos hasta que los troyanos llagaran a las puertas de su tienda y advirtió que ese día caería Ilión.
Los embajadores se fueron silenciosos y tristes.Canto X
Agamenón y Menelao eran los únicos jefes sin dormir.
Menelao fue a despertar a su hermano y se lo encontró junto a su nave.
Menelao fue a buscar a Ayax y a Idomeneo y Agamenón a Néstor.
Una vez juntos Néstor propuso enviar un espía al campamento troyano.
Diomedes se ofreció para ir pero pidió a Ulises de compañero.
Mientras tanto los troyanos también preparaban mandar un espía y Dolon fue el elegido.
Se armaron y se acercaron al campo enemigo
En el camino toparon con Dolon quien se llenó de espanto y confesó todo, dijo donde estaban las tropas troyanas y el campamento del riquísimo rey Reso, rey de los tracios.
Diomedes le dio las gracias y le cortó la cabeza.
Los dos siguieron hacia el campamento tracio donde hicieron una terrible matanza incluyendo al rey. Robaron caballos blancos y escaparon hasta sus naves.
Fueron recibidos en triunfo para luego ofrecer una libación en honor a Minerva.Canto XI
Agamenón se armó por completo, subió a su carro y acaudilló a los danaos.
Héctor encabezaba a los troyanos ya preparados
Agamenón causó muchas bajas al ejército troyano.
El atrida animaba a los suyos.
Júpiter salvó a Héctor porque lo sustrajo de los tiros, el polvo, la matanza, la sangre y el tumulto.
Júpiter bajó hasta el Ida cuando Agamenón estaba al pie de la muralla.
Júpiter envió a Iris para decirle a Héctor que no combatiera hasta que Agamenón fuera herido.
Coon hirió a Agamenón, después de que éste mató a Ifidamante.
Héctor salió cuando vio lo sucedido y muchos argivos sucumbieron bajo su espada.
Ulises y Diomedes siguieron atacando.
Diomedes estuvo a punto de matar a Héctor cuando su hermano Alejandro lo hirió en el tobillo.
Diomedes se retiró a su nave.
Ulises fue cerrado por los troyanos pero los mató.
Llegó Ayax a ayudarlo y los troyanos se espantaron y huyeron.
Luego el combate se hizo mas cruento.
Eran Ayax Idomeneo y Eurípilo contra Héctor y Alejandro.
Hieren a Macaón y Aquiles envió a su amigo Patroclo a enterarse de los que habían sucumbido.
Néstor le mandó respuesta quejándose amargamente diciendo que Aquiles no se preocupaba por los aqueos.
Néstor pidió a Patroclo que regresara vestido como Aquiles para desanimar a los troyanos y que los aqueos iban perdiendo.Canto XII
El foso protector de las naves aqueas había sido llenado de lanzas que ellos mismos pusieron.
Como no podían pasar con sus carros, Héctor sugirió dejar los vehículos para acercarse a pie.
Cuando se acercaron mas a la empalizada, un águila dejó caer una serpiente ensangrentada.
Héctor la interpretó como un mal augurio pero continuó confiado en la promesa de Júpiter.
Los dos Ayax iban recorriendo la muralla animando a los aqueos cuando Júpiter provocó una tolvarena en el campo argivo.
Los troyanos se llenaron de entusiasmo y Sarpedón pudo romper las puertas de la muralla aquea y por ahí entro con glauco y sus hombres.
Menesteo mandó a llamar a ambos Ayax en su auxilio.
Menesteo se libró de un ataque con enormes piedras.
Héctor lanzo una piedra y destrozó los cerrojos de otra de las puertas con una fuerza que solo un dios podía tener.
Los aqueos corrieron a refugiarse en sus naves.Canto XIII
Júpiter estaba despreocupado del combate puesto que estaba seguro de la ausencia de los dioses.
Neptuno estaba al acecho desde Samotracia.
Se dio cuenta del favoritismo de Júpiter hacia los troyanos, se indignó y fue a toda velocidad hasta el campo argivo.
Neptuno tomó la forma de Calcas para animar a los argivos, llenándolos de vigor.
Los troyanos atacaron unidos siguiendo a Héctor.
En la pelea murió Antímaco, nieto de Neptuno.
Neptuno fue al campamento aqueo y se le presentó a Idomeno bajo la figura de Júpiter y le dijo que continuara la lucha contra los troyanos.
El guerrero animado, vistió relucientes armas y acompañado de su escudero regresó al combate.
Idomeno mató a distinguidos príncipes.Canto XIV
El ataque troyano había desorganizado al ejército aqueo.
Agamenón pensaba en retirarse.
Ulises y Diomedes comenzaban a discutir con Agamenón cuando se presentó Neptuno transfigurado en anciano.
Neptuno instó a Agamenón a continuar ya que no estaban del todo abandonados por los dioses.
Juno reconoció a Neptuno.
Juno pensó seducir a Júpiter para distraerlo del combate.
Se puso sexy y llamó a Venus y la engaño para que ésta le prestara el cinturón del amor.
Juno buscó a Sueño pidiendo que le hiciera caer en un profundo sueño a Júpiter después de amarlo.
A cambio le propuso darle a Pasites a quien Sueño tanto anhelaba
El cinturón surgió efecto y luego Sueño hizo lo suyo.
Una vez sin vigilancia, Neptuno se puso al frente de los aqueos y los colocó en orden de batalla.
Héctor hizo lo suyo con sus hombres.
Ambos ejércitos se enfrentaron.
Héctor fue herido con una piedra que lanzó Ayax Telamonio.
Los amigos de Héctor lo retiraron del campo.
Los argivos atacaron con mas ímpetu al notar la ausencia de Héctor.
Hubo muchos muertos y heridos de ambos lados.Canto XV
Cuando los troyanos en su huida atravesaron el foso despertó Júpiter.
Descubrió el engaño de Juno, la amenazó y ella regresó al Olimpo.
Juno notificó a Marte la muerte de Ascálato a quien éste reconocía como hijo.
Marte inflamó sus ánimos pero Minerva intervino para serenarlo.
Júpiter envió un mensaje a Neptuno por medio de Iris prohibiéndole continuar en el combate.
Júpiter llamó a Apolo y le encomendó localizar a Héctor para que sus hombres atacaran las naves encabezados por el mismo Apolo.
La batalla se prolongó
Cada jefe troyano mató de menos a un enemigo.
Los aqueos huyeron a sus barcos.
Néstor imploró a Júpiter y le recordó la promesa de hacerlos regresar a la patria.
Júpiter como respuesta respondió con un trueno que causó una arremetida de los troyanos.
Héctor y Ayax Telamonio animaban a sus hombres para mantener el ánimo alto.
Patroclo decidió ir a buscar a Aquiles y convencerlo de que regresara a luchar porque las naves estaban a punto de ser incendiadas.Canto XVI
Patroclo se presentó ante Aquiles.
Llorando le pidió prestadas sus armas y los mirmidones del terrible Aquiles para provocar el terror troyano y hacerlos huir.
Aquiles aceptó y le dio el consejo de retroceder en cuanto las naves parecieran salvadas.
Aquiles ayudo a Patroclo a vestir las armas y llamó a sus mirmidones.
Todos reunidos hicieron una libación a Júpiter pidiéndole apartar a los troyanos de las naves y hacerles volver incólumes a todos sus hombres.
Cuando los troyanos vieron a Patroclo vestido de Aquiles huyeron dando grandes gritos.
Los aqueos dieron un respiro pero no hubo tregua.
La lucha de nuevo se extendió.
Patroclo batalló y mató a muchos troyanos.
Apolo protegía la muralla de Troya.
Apolo se metamorfoseó en Asio y le dijo a Héctor que luchara en contra de Patroclo.
Patroclo le dio una lanzada a Cebriones, auriga de Héctor, y se arrojó sobre el.
Héctor fue a proteger a su compañero.
Patroclo siguió atacando a los troyanos.
Apolo golpeó a Patroclo en la espalda y éste cayó.
Apolo rompió la lanza de Patroclo y tiró su escudo.
Euforbo le clavó la pica a Patroclo entre los hombros.
Patroclo quiso huir pero Héctor lo alcanzó y lo atravesó con su espada.
Patroclo advirtió a Héctor, antes de morir, que habría de morir bajo la espada de Aquiles.Canto XVII
Cuando Menelao se percató de la muerte de Patroclo acudió a rescatar el cadáver.
Luchó contra Euforbo y lo mató, pero luego se acercó Héctor acompañado de sus troyanos.
Menelao fue a buscar a Ayax Telamonio para tratar de recuperar el cuerpo de Patroclo.
El cuerpo estaba desnudo porque Héctor lo había despojado de las armas.
Héctor entregó las armas de Aquiles a los troyanos.
Glauco le dijo a Héctor que se fuera del combate en lugar de llevar el cadáver de Patroclo a Ilión.
Héctor le dijo que se pusiera a su lado.
Fueron con los troyanos y Héctor se quito sus armas y vistió las de Aquiles para regresar al combate.
Menelao y Ayax defendían el cuerpo de Patroclo.
Alrededor de ellos se pusieron los troyanos y muchos murieron en la pelea.
Al cabo de todo el día de lucha Minerva animaba a los aqueos y Apolo a los troyanos.
Júpiter cubrió con una nube el Ida, tronó fuertemente y concedió la victoria a los troyanos poniendo en fuga a los argivos.
Menelao envió a Antíloco a avisar a Aquiles sobre la muerte de Patroclo.Canto XVIII
Al enterarse de la noticia Aquiles exhalo un horrendo gemido.
Su madre lo escuchó y fue a hablar con él.
Aquiles le dijo que Héctor debería morir bajo su lanza.
Tetis dijo que no entrara en combate hasta que ella le trajera su nueva armadura fabricada por Vulcano.
Mientras Tetis iba con Vulcano se armó la batalla alrededor del cadáver.
Iris fue enviada por Juno para convencer a Aquiles de que fuera a pelear.
Aquiles no quiso, entonces Iris le pidió que gritara para asustar a los troyanos.
Aquiles salió de las murallas protegido por Minerva y gritó estentóreamente.
Repitió lo mismo 3 veces y los troyanos se perturbaron facilitando el rescate del cuerpo.
Polidamante disponía a los troyanos para entrar a la ciudad porque con Aquiles iba a ser mas difícil combatir.
Héctor se opuso debido a que Júpiter los había despreciado primero y ahora los ayudaba y no desaprovecho la oportunidad.
Mientras en el campamento troyano se cenaba, Patroclo era velado en la tienda de Aquiles y Tetis se presentaba con Vulcano.
Vulcano comenzó a elaborar las armas nuevas de Aquiles.
Cuando terminó la entregó a Tetis quien fue a entregársela a su hijo.Canto XIX
En cuanto Aquiles recibió las armas las vistió y se encaminó hacia Agamenón.
Olvidaron sus agravios.
Agamenón mandó por los presentes que se le habían ofrecido a Aquiles, comieron y bebieron para salir de nuevo al combate.
Hicieron un sacrificio en honor a Júpiter
Los aqueos lloraron al recordar a los seres caídos en la batalla.
Los aqueos enarbolaron sus lanzas y subieron a sus carros.
Aquiles azuzó a sus caballos.
Janto, caballo dotado de palabra, le contó a Aquiles Como fue la muerte de Patroclo.Canto XX
Júpiter convocó a un consejo de dioses para discutir sobre Aquiles.
Se dispuso que cada dios participara en la pelea del lado de donde estuvieran sus simpatías.
Por los argivos estaban Juno, Minerva, Neptuno, Mercurio y Vulcano.
Por los troyanos estaban Marte, Febo, Venus, Diana, Latona y el Janto.
Apolo alentó a Eneas a pelear contra Aquiles.
Eneas atacó a Aquiles, pero su escudo lo protegió.
Aquiles lo contraatacó pero Neptuno, aunque era del lado aqueo, lo salvó.
Ante la sorpresa Aquiles continuo exhortando a los aqueos, Héctor hacia lo propio.
Apolo se acercó a Héctor y le dijo que no se acercara a Aquiles sino en medio de la turba.
Aquiles hirió de muerte a Polídoro, hermano de Héctor.
Héctor vio a su hermano y se dirigió al encuentro con Aquiles.
Héctor atacó a Aquiles pero Minerva desvió el venablo.
Aquiles atacó 3 veces a Héctor, mismas que Apolo lo salvó.
Al ver esto, Aquiles atacó y mató a distinguidos troyanos, los demás huyeron hacia el río.Canto XXI
Cuando los troyanos llegaron a las orillas del río, Aquiles se tiró en él y mataba y hería a diestra y siniestra.
El río se transformó en hombre y le exigió a Aquiles que no llenara su cauce de sangre.
Aquiles se negó a tal petición y el río se alborotó, llevo los cadáveres a la orilla y se sacudió queriendo ahogar a Aquiles, pero Neptuno y Minerva lo ayudaron a salir.
El Janto pidió ayuda a su hermano Simois, pero Juno envió a Vulcano para provocar un incendio, que hizo hervir las aguas desbordadas de los ríos.
Escamandro regaño a la diosa por el ataque y ésta ordenó detenerlo.
Se suscitó una pelea entre dioses.
Minerva dejó fuera de combate a Marte.
Venus acudió en su ayuda y también fue golpeada.
Neptuno retó a Apolo pero no aceptó por respeto a su tío.
Diana lo llamó cobarde y necio y el no hizo nada.
Juno retó a Diana, la desarmó y la golpeó haciéndola regresar llorando.
Apolo distrajo a Aquiles para que los troyanos entraran en la ciudad.Canto XXII
Los troyanos vieron a Héctor detenido fuera de la muralla.
Aquiles regresó velozmente a la llanura.
Hecuba y Príamo pedían a Héctor que entrara a la ciudad y que no esperara a Aquiles.
Héctor se quedo inmóvil, al ver a Aquiles huyó aterrorizado
El aqueo se fue sobre de él, y dieron 3 vueltas a la ciudad de Príamo.
Aquiles pedía a sus compañeros ver el combate sin arrojar flechas.
Minerva le aconsejó a Aquiles decirle a Héctor que pelearan frente a frente.
Minerva se presentó a Héctor transfigurada en Deífobo y lo convenció del combate.
Héctor aceptó y duró muy poco el combate cuando Aquiles lo hirió de muerte.
Héctor pidió la entrega de su cuerpo a sus deudos.
Aquiles no aceptó, lo remató con un golpe, le quitó la armadura, lo amarro a su carro y lo llevó arrastrando hacia las naves aqueas.Canto XXIII
Una vez en las naves se hizo la pira donde se incineraría a Patroclo.
Aquiles sacrificó animales y troyanos para alimentar el fuego de la pira de Patroclo.
A la mañana siguiente convocó a los aqueos a unos juegos atléticos en honor de Patroclo.
Diomedes ganó la competencia de carros.
Epeo ganó el torneo de pugilato.
Ayax Telamonio y Ulises empataron en lucha.
Se suspendió el torneo a primera sangre porque Ayax Telamonio y Diomedes temían lastimarse con heridas funestas.
Meriones ganó en tiro con flecha.
Agamenón ganó en tiro de lanzas.Canto XXIV
Cada mañana por Aquiles amarraba el cuerpo de Héctor a su carro y lo arrastraba dando tres vueltas alrededor del túmulo de Patroclo.
Los dioses comenzaron a discutir si Aquiles Debía o no entregar el cuerpo a sus deudos.
Júpiter mandó a llamar a Tetis para que ella enterara a su hijo del disgusto de los dioses.
Mientras, Iris fue con Príamo para sugerirle rescatar a su hijo dándole ricos presentes a Aquiles
Éste aceptó entregar a Héctor y Príamo iba a hacer lo suyo pero temía por Aquiles
Júpiter le ofreció protección en su camino.
Príamo llevó regalos a Aquiles, quien entrego el cuerpo de Héctor intacto, debido a que Venus le untó néctar divino.
Príamo solicito suspensión de hostilidades por 12 días mientras celebraban los funerales de Héctor, lo cual le fue concedido.
En la noche, Príamo escapó hacia Troya.
En el palacio todo mundo se lamentaba.
Príamo ordenó una pira gigantesca, que tardo nueve días en construirse, y en el día diez incineraron a Héctor.
Pusieron sus huesos en una urna de oro y erigieron encima de ella un túmulo con grandes piedras.
Después volvieron al palacio a celebrar con un espléndido banquete fúnebre.
Canto I
Hubo una peste contra los aqueos realizada por Apolo.
Agamenón no quería devolver a Criseida.
Siguió la peste por 9 días.
Al día 10 Aquiles sugirió consultar a un adivino.
El adivino dijo que la peste era por no devolver a Criseida.
Agamenón acepta devolver a la joven a cambio de otra.
Agamenón quita la joven de Aquiles.
Aquiles pide a Tetis que hable con Júpiter para que convenza a Agamenón de devolver a Briseida.
Ulises entrega a Criseida y la peste termina.
Tetis fue con Júpiter a cumplir el favor de su hijo y Júpiter aceptó.
Juno se enoja con Júpiter.Canto II
Júpiter envió un sueño a Agamenón donde le dijo que tomara la ciudad de Troya.
Agamenón no creyó y pidió a sus hombres que regresaran a su patria.
Ulises dijo a los aqueos que no huyeran.
Después de que Tersites discutió con Agamenón, Ulises lo regaña y lo golpea.
Agamenón ordena armarse a los aqueos después de que Ulises y Néstor lo convencen
El atrida mando a llamar a los mejores caudillos, mataron a un buey y lo comieron.
Agamenón mando a decir al pueblo aqueo que se unieran al combate.
Se organizó el ejercito pero Aquiles seguía en una nave por estar enojado.
Los troyanos también organizaron su ejercito.Canto III
Al avanzar hacia la ciudad de Príamo el ejercito aqueo levantaba una polvareda.
Se encontraron el ejercito troyano con el aqueo.
Menelao y Alejandro, hermano de Héctor, iban delante de sus ejércitos y acordaron combatir por Helena, antigua esposa de Menelao y esposa de Alejandro.
Menelao pidió corderos para sacrificar antes de la pelea.
Príamo preguntó a Helena por el nombre de algunos aqueos.
Príamo bajo al campo de batalla.
Ambos ejércitos bajaron las armas.
Agamenón juro que si ganaba Alejandro ganaba, se quedaba Alejandro con Helena y los aqueos se retirarían, pero si ganaba Menelao, él se quedaba con Helena y los troyanos pagarían una indemnización.
El combate fue ganado por Menelao quien se disponía a matar a Alejandro cuando Venus lo salvó y lo llevó con Helena.
Agamenón se enojo y pidió a Helena y la indemnización.Canto IV
Los dioses se reunieron en consejo para acordar si promovían el combate o reconciliaban la paz entre aqueos y troyanos.
Juno se enojo y le propuso a Júpiter destruir cualquiera de sus 3 ciudades favoritas (Argos, Esparta y Micenas) sin que ella pusiera resistencia a cambio de continuar el combate.
Minerva bajó, se transfiguró en Laódoco para persuadir a Pandaro de que disparara contra Menelao.
Pandaro disparó una flecha contra el pecho de Menelao y Minerva la desvió hacia su cinturón.
Agamenón al ver la sangre hablo con su hermano.
Después mandó a traer al médico para que viera a Menelao.
El atrida convocó de nuevo a las armas a los aqueos y dijo que Júpiter no protegería a los troyanos por romper el juramento de paz.
Al ir caminando por la multitud fue exhortando a los príncipes aqueos para que continuaran el combate y aceptaron Néstor, Ulises, Esténelo y Diomedes.
Los capitanes ordenaron el avance, ambos ejércitos chocaron y comenzó la sangrienta batalla.
Mataron a un amigo de Héctor, hijo de Príamo, quien se venga.
Apolo animaba a los troyanos diciendo que Aquiles no estaba en la pelea.
A su vez Tritogenia hacia lo propio con los aqueos.
Ese día murieron muchos troyanos y aqueos.Canto V
Diomedes ayudado por Minerva pudo vencer a los hijos de Pares.
Los troyanos vieron esto y se quisieron vengar pero Minerva habló a Marte y los aqueos fueron contra los troyanos.
Cada jefe aqueo mató a alguien importante troyano.
Pandaro hirió a Diomedes en el hombro.
Diomedes pidió a Esténelo que le quitara la flecha y lo hizo.
Minerva fue con Diomedes y le dio el don de distinguir a dioses de humanos y le dijo que con los dioses no peleara pero que a Venus si la hiriera.
Diomedes siguió luchando y mató a muchos jefes importantes troyanos, también a Pandaro.
Cuando iba a matar a Eneas, salió Venus a ayudarlo y Diomedes la hirió en la muñeca.
Diomedes quiso matar a Eneas pero ahora era Apolo quien lo ayudaba.
Al darse cuenta bajó la lanza.
Ambos ejércitos tenían dioses que los ayudaban, a los aqueos Juno y Minerva y a los troyanos Apolo y Marte.
Minerva regaño a Diomedes por no luchar y éste contestó que era porque Marte conducía a los troyanos.
Minerva le dijo que no temiera a nadie y que no respetara a Marte por no respetar su promesa de ayuda a los aqueos.
Diomedes arrojó su jabalina contra Marte que, conducida por Minerva, lo hirió.
Marte grito como 9 o 10 mil hombres y retumbo toda la tierra.
Marte subió a curarse al Olimpo.
Minerva y Juno también subieron para calmar a Marte.Canto VI
Al quedarse solo mortales en la lucha hubo una gran matanza.
Ayax Telamonio mata a Acamante
Diomedes a Axilo Teotránida
Euríalo a Dreso y Oltetio
Antíloco Nestórida a Ablero
Agamenón a Elato
Leito a Tílaco
Eurípilo a Melanito
Néstor les pidió a los aqueos primero matar hombres y luego recoger el botín.
Heleno les dijo a Héctor y Eneas que mantuvieran elevada la moral de los troyanos y pidió a Héctor ir con su madre y que ella hiciera un sacrificio a Minerva para alejar a Diomedes.
Héctor cumplió.
Diomedes siguió peleando mientras Héctor iba con su madre.
Hecabe, la madre de Héctor hizo lo pedido pero Minerva no acepto.
Al llegar a Ilión, Héctor vio a Alejandro y a Helena.
Le dijo a Alejandro que por su culpa era la pelea y el estaba recreándose y el contestó que iba a regresar.
Helena se echo a llorar deseando estar muerta.
Héctor le pidió que no llorara y que alentara a Alejandro a luchar.
Héctor buscó a su esposa Andrómaca para saludarlos a ella y a su hijo pero no estaban debido a que corrían por toda la ciudad en busca de Héctor.
Por fin la encontró y cuando quiso besar a su hijo, éste se atemorizo por la armadura que su padre portaba.
Héctor entendió, se quitó la armadura y su hijo le tendió los brazos.
Andrómaca le replico a su esposo porque la iba a dejar viuda.
Héctor dijo que no podía huir in parecer cobarde y pidió que su hijo fuera un valeroso guerrero que opacara en sus hazañas a su padre.Canto VII
Alejandro y Héctor se lanzaron al combate matando a muchos guerreros valientes.
Minerva quiso bajar a ayudarlos pero Apolo se interpuso y propuso a Minerva suspender el combate para que Héctor peleara uno por uno contra quien se atreviera.
Héctor suspendió el combate y retó a los argivos.
Menelao quiso luchar pero Agamenón lo impidió.
Por fin Ayax Telamonio fue el primero en luchar contra Héctor.
Comenzó la lucha y Ayax hirió primero a Héctor en el cuello.
Se arrojaron voluminosas piedras y Héctor fue derribado.
Apolo ayudó a Héctor a ponerse de pie.
Taltibio e Ideo los separaron poniendo de pretexto la cercanía de la noche.
Los dos accedieron a dejar de pelear y hasta se hicieron regalos
Se reunieron en las naves los reyes aqueos y acordaron recoger los cadáveres y quemarlos en una inmensa pira.
Mientras, en Troya se pensaba devolver a Helena pero Alejandro se negó y a cambio prometió devolver joyas de Argos mas otras de su propia casa.
Un heraldo troyano fue a las naves argivas con la propuesta de Alejandro y la solicitud de una tregua para incinerar los cadáveres.
Los aqueos solo aceptaron la tregua.Canto VIII
Cuando apenas salía la Aurora, Júpiter convocó a un consejo de dioses.
Júpiter hizo conocer su deseo de venganza y prohibió a los demás dioses participar en la lucha.
Minerva dijo que tenía lástima de los argivos que morirían y dijo que no pelearía si se le autorizaba dar consejos.
Júpiter accedió, fue al monte Ida desde donde vigilaba Troya.
Al tomar una balanza de oro pesó la muerte de ambas ciudades. La de los aqueos llegaba hasta la tierra y la de los troyanos hasta el cielo.
Júpiter arrojó un rayo contra los aqueos que se asustaron.
Al salir Néstor y Diomedes toparon con Héctor.
Héctor dispara contra Néstor y falló pero mató a Eniopeo.
Diomedes acudió en su ayuda pero Júpiter mandó otro rayo.
Néstor comprendió y dijo a Diomedes que Júpiter era su contrincante.
Ambos seres resistieron brevemente y regresaron a las naves aqueas.
Héctor se burlaba de ambos llamándolos cobardes.
Diomedes quiso regresar otras tres veces en las que Júpiter le arrojó rayos.
Por poco terminaba la guerra por el incendio de las naves aqueas.
Juno descendió hasta Agamenón y le incitó a reanimar a los aqueos para combatir.
Juno buscó a su esposo y le pidió la victoria para los aqueos.
Júpiter escucho la súplica y mando a un águila que dejara caer un cervatillo sobre el altar aqueo.
Los aqueos recobraron el valor y batallaron con denuedo.
Ese día muchos héroes murieron y muchos quedaron malheridos.
Todas las flechas aqueas iban contra Héctor y ninguna logró acertarle, mataban a los que estaban a su alrededor.
Júpiter volvió a dar fiereza a los troyanos quienes comenzaron a perseguir aqueos de nuevo.
Juno y Minerva quisieron bajar y ayudar por odio hacia Alejandro, peor Júpiter las amenazó con graves castigos.
En la noche se encendieron grandes hogueras troyanas para vigilar a los danaos.Canto IX
Los aqueos se sentían agobiados.
El atrida iba triste y reunió a sus capitanes y se quejó de la mentira de Júpiter.
Pidió regresar a su patria puesto que dijo que Troya nunca sería suya.
Todos calaron excepto Diomedes, quien dijo a Agamenón que si quería regresar lo hiciera puesto que ellos no se moverían.
Cuando Agamenón iba a contestar, Néstor intervino y propuso cenar juntos y luego discutir el futuro.
Al terminar la cena replicó que Aquiles era necesario para vencer a los troyanos, propuso una embajada para persuadir a Aquiles de regresar al combate.
Fueron Fénix, Ayax y Ulises a persuadir a Aquiles llevándole regalos y hasta a Briseida.
Al ver a la joven Aquiles les dijo que no se movería por Argos hasta que los troyanos llagaran a las puertas de su tienda y advirtió que ese día caería Ilión.
Los embajadores se fueron silenciosos y tristes.Canto X
Agamenón y Menelao eran los únicos jefes sin dormir.
Menelao fue a despertar a su hermano y se lo encontró junto a su nave.
Menelao fue a buscar a Ayax y a Idomeneo y Agamenón a Néstor.
Una vez juntos Néstor propuso enviar un espía al campamento troyano.
Diomedes se ofreció para ir pero pidió a Ulises de compañero.
Mientras tanto los troyanos también preparaban mandar un espía y Dolon fue el elegido.
Se armaron y se acercaron al campo enemigo
En el camino toparon con Dolon quien se llenó de espanto y confesó todo, dijo donde estaban las tropas troyanas y el campamento del riquísimo rey Reso, rey de los tracios.
Diomedes le dio las gracias y le cortó la cabeza.
Los dos siguieron hacia el campamento tracio donde hicieron una terrible matanza incluyendo al rey. Robaron caballos blancos y escaparon hasta sus naves.
Fueron recibidos en triunfo para luego ofrecer una libación en honor a Minerva.Canto XI
Agamenón se armó por completo, subió a su carro y acaudilló a los danaos.
Héctor encabezaba a los troyanos ya preparados
Agamenón causó muchas bajas al ejército troyano.
El atrida animaba a los suyos.
Júpiter salvó a Héctor porque lo sustrajo de los tiros, el polvo, la matanza, la sangre y el tumulto.
Júpiter bajó hasta el Ida cuando Agamenón estaba al pie de la muralla.
Júpiter envió a Iris para decirle a Héctor que no combatiera hasta que Agamenón fuera herido.
Coon hirió a Agamenón, después de que éste mató a Ifidamante.
Héctor salió cuando vio lo sucedido y muchos argivos sucumbieron bajo su espada.
Ulises y Diomedes siguieron atacando.
Diomedes estuvo a punto de matar a Héctor cuando su hermano Alejandro lo hirió en el tobillo.
Diomedes se retiró a su nave.
Ulises fue cerrado por los troyanos pero los mató.
Llegó Ayax a ayudarlo y los troyanos se espantaron y huyeron.
Luego el combate se hizo mas cruento.
Eran Ayax Idomeneo y Eurípilo contra Héctor y Alejandro.
Hieren a Macaón y Aquiles envió a su amigo Patroclo a enterarse de los que habían sucumbido.
Néstor le mandó respuesta quejándose amargamente diciendo que Aquiles no se preocupaba por los aqueos.
Néstor pidió a Patroclo que regresara vestido como Aquiles para desanimar a los troyanos y que los aqueos iban perdiendo.Canto XII
El foso protector de las naves aqueas había sido llenado de lanzas que ellos mismos pusieron.
Como no podían pasar con sus carros, Héctor sugirió dejar los vehículos para acercarse a pie.
Cuando se acercaron mas a la empalizada, un águila dejó caer una serpiente ensangrentada.
Héctor la interpretó como un mal augurio pero continuó confiado en la promesa de Júpiter.
Los dos Ayax iban recorriendo la muralla animando a los aqueos cuando Júpiter provocó una tolvarena en el campo argivo.
Los troyanos se llenaron de entusiasmo y Sarpedón pudo romper las puertas de la muralla aquea y por ahí entro con glauco y sus hombres.
Menesteo mandó a llamar a ambos Ayax en su auxilio.
Menesteo se libró de un ataque con enormes piedras.
Héctor lanzo una piedra y destrozó los cerrojos de otra de las puertas con una fuerza que solo un dios podía tener.
Los aqueos corrieron a refugiarse en sus naves.Canto XIII
Júpiter estaba despreocupado del combate puesto que estaba seguro de la ausencia de los dioses.
Neptuno estaba al acecho desde Samotracia.
Se dio cuenta del favoritismo de Júpiter hacia los troyanos, se indignó y fue a toda velocidad hasta el campo argivo.
Neptuno tomó la forma de Calcas para animar a los argivos, llenándolos de vigor.
Los troyanos atacaron unidos siguiendo a Héctor.
En la pelea murió Antímaco, nieto de Neptuno.
Neptuno fue al campamento aqueo y se le presentó a Idomeno bajo la figura de Júpiter y le dijo que continuara la lucha contra los troyanos.
El guerrero animado, vistió relucientes armas y acompañado de su escudero regresó al combate.
Idomeno mató a distinguidos príncipes.Canto XIV
El ataque troyano había desorganizado al ejército aqueo.
Agamenón pensaba en retirarse.
Ulises y Diomedes comenzaban a discutir con Agamenón cuando se presentó Neptuno transfigurado en anciano.
Neptuno instó a Agamenón a continuar ya que no estaban del todo abandonados por los dioses.
Juno reconoció a Neptuno.
Juno pensó seducir a Júpiter para distraerlo del combate.
Se puso sexy y llamó a Venus y la engaño para que ésta le prestara el cinturón del amor.
Juno buscó a Sueño pidiendo que le hiciera caer en un profundo sueño a Júpiter después de amarlo.
A cambio le propuso darle a Pasites a quien Sueño tanto anhelaba
El cinturón surgió efecto y luego Sueño hizo lo suyo.
Una vez sin vigilancia, Neptuno se puso al frente de los aqueos y los colocó en orden de batalla.
Héctor hizo lo suyo con sus hombres.
Ambos ejércitos se enfrentaron.
Héctor fue herido con una piedra que lanzó Ayax Telamonio.
Los amigos de Héctor lo retiraron del campo.
Los argivos atacaron con mas ímpetu al notar la ausencia de Héctor.
Hubo muchos muertos y heridos de ambos lados.Canto XV
Cuando los troyanos en su huida atravesaron el foso despertó Júpiter.
Descubrió el engaño de Juno, la amenazó y ella regresó al Olimpo.
Juno notificó a Marte la muerte de Ascálato a quien éste reconocía como hijo.
Marte inflamó sus ánimos pero Minerva intervino para serenarlo.
Júpiter envió un mensaje a Neptuno por medio de Iris prohibiéndole continuar en el combate.
Júpiter llamó a Apolo y le encomendó localizar a Héctor para que sus hombres atacaran las naves encabezados por el mismo Apolo.
La batalla se prolongó
Cada jefe troyano mató de menos a un enemigo.
Los aqueos huyeron a sus barcos.
Néstor imploró a Júpiter y le recordó la promesa de hacerlos regresar a la patria.
Júpiter como respuesta respondió con un trueno que causó una arremetida de los troyanos.
Héctor y Ayax Telamonio animaban a sus hombres para mantener el ánimo alto.
Patroclo decidió ir a buscar a Aquiles y convencerlo de que regresara a luchar porque las naves estaban a punto de ser incendiadas.Canto XVI
Patroclo se presentó ante Aquiles.
Llorando le pidió prestadas sus armas y los mirmidones del terrible Aquiles para provocar el terror troyano y hacerlos huir.
Aquiles aceptó y le dio el consejo de retroceder en cuanto las naves parecieran salvadas.
Aquiles ayudo a Patroclo a vestir las armas y llamó a sus mirmidones.
Todos reunidos hicieron una libación a Júpiter pidiéndole apartar a los troyanos de las naves y hacerles volver incólumes a todos sus hombres.
Cuando los troyanos vieron a Patroclo vestido de Aquiles huyeron dando grandes gritos.
Los aqueos dieron un respiro pero no hubo tregua.
La lucha de nuevo se extendió.
Patroclo batalló y mató a muchos troyanos.
Apolo protegía la muralla de Troya.
Apolo se metamorfoseó en Asio y le dijo a Héctor que luchara en contra de Patroclo.
Patroclo le dio una lanzada a Cebriones, auriga de Héctor, y se arrojó sobre el.
Héctor fue a proteger a su compañero.
Patroclo siguió atacando a los troyanos.
Apolo golpeó a Patroclo en la espalda y éste cayó.
Apolo rompió la lanza de Patroclo y tiró su escudo.
Euforbo le clavó la pica a Patroclo entre los hombros.
Patroclo quiso huir pero Héctor lo alcanzó y lo atravesó con su espada.
Patroclo advirtió a Héctor, antes de morir, que habría de morir bajo la espada de Aquiles.Canto XVII
Cuando Menelao se percató de la muerte de Patroclo acudió a rescatar el cadáver.
Luchó contra Euforbo y lo mató, pero luego se acercó Héctor acompañado de sus troyanos.
Menelao fue a buscar a Ayax Telamonio para tratar de recuperar el cuerpo de Patroclo.
El cuerpo estaba desnudo porque Héctor lo había despojado de las armas.
Héctor entregó las armas de Aquiles a los troyanos.
Glauco le dijo a Héctor que se fuera del combate en lugar de llevar el cadáver de Patroclo a Ilión.
Héctor le dijo que se pusiera a su lado.
Fueron con los troyanos y Héctor se quito sus armas y vistió las de Aquiles para regresar al combate.
Menelao y Ayax defendían el cuerpo de Patroclo.
Alrededor de ellos se pusieron los troyanos y muchos murieron en la pelea.
Al cabo de todo el día de lucha Minerva animaba a los aqueos y Apolo a los troyanos.
Júpiter cubrió con una nube el Ida, tronó fuertemente y concedió la victoria a los troyanos poniendo en fuga a los argivos.
Menelao envió a Antíloco a avisar a Aquiles sobre la muerte de Patroclo.Canto XVIII
Al enterarse de la noticia Aquiles exhalo un horrendo gemido.
Su madre lo escuchó y fue a hablar con él.
Aquiles le dijo que Héctor debería morir bajo su lanza.
Tetis dijo que no entrara en combate hasta que ella le trajera su nueva armadura fabricada por Vulcano.
Mientras Tetis iba con Vulcano se armó la batalla alrededor del cadáver.
Iris fue enviada por Juno para convencer a Aquiles de que fuera a pelear.
Aquiles no quiso, entonces Iris le pidió que gritara para asustar a los troyanos.
Aquiles salió de las murallas protegido por Minerva y gritó estentóreamente.
Repitió lo mismo 3 veces y los troyanos se perturbaron facilitando el rescate del cuerpo.
Polidamante disponía a los troyanos para entrar a la ciudad porque con Aquiles iba a ser mas difícil combatir.
Héctor se opuso debido a que Júpiter los había despreciado primero y ahora los ayudaba y no desaprovecho la oportunidad.
Mientras en el campamento troyano se cenaba, Patroclo era velado en la tienda de Aquiles y Tetis se presentaba con Vulcano.
Vulcano comenzó a elaborar las armas nuevas de Aquiles.
Cuando terminó la entregó a Tetis quien fue a entregársela a su hijo.Canto XIX
En cuanto Aquiles recibió las armas las vistió y se encaminó hacia Agamenón.
Olvidaron sus agravios.
Agamenón mandó por los presentes que se le habían ofrecido a Aquiles, comieron y bebieron para salir de nuevo al combate.
Hicieron un sacrificio en honor a Júpiter
Los aqueos lloraron al recordar a los seres caídos en la batalla.
Los aqueos enarbolaron sus lanzas y subieron a sus carros.
Aquiles azuzó a sus caballos.
Janto, caballo dotado de palabra, le contó a Aquiles Como fue la muerte de Patroclo.Canto XX
Júpiter convocó a un consejo de dioses para discutir sobre Aquiles.
Se dispuso que cada dios participara en la pelea del lado de donde estuvieran sus simpatías.
Por los argivos estaban Juno, Minerva, Neptuno, Mercurio y Vulcano.
Por los troyanos estaban Marte, Febo, Venus, Diana, Latona y el Janto.
Apolo alentó a Eneas a pelear contra Aquiles.
Eneas atacó a Aquiles, pero su escudo lo protegió.
Aquiles lo contraatacó pero Neptuno, aunque era del lado aqueo, lo salvó.
Ante la sorpresa Aquiles continuo exhortando a los aqueos, Héctor hacia lo propio.
Apolo se acercó a Héctor y le dijo que no se acercara a Aquiles sino en medio de la turba.
Aquiles hirió de muerte a Polídoro, hermano de Héctor.
Héctor vio a su hermano y se dirigió al encuentro con Aquiles.
Héctor atacó a Aquiles pero Minerva desvió el venablo.
Aquiles atacó 3 veces a Héctor, mismas que Apolo lo salvó.
Al ver esto, Aquiles atacó y mató a distinguidos troyanos, los demás huyeron hacia el río.Canto XXI
Cuando los troyanos llegaron a las orillas del río, Aquiles se tiró en él y mataba y hería a diestra y siniestra.
El río se transformó en hombre y le exigió a Aquiles que no llenara su cauce de sangre.
Aquiles se negó a tal petición y el río se alborotó, llevo los cadáveres a la orilla y se sacudió queriendo ahogar a Aquiles, pero Neptuno y Minerva lo ayudaron a salir.
El Janto pidió ayuda a su hermano Simois, pero Juno envió a Vulcano para provocar un incendio, que hizo hervir las aguas desbordadas de los ríos.
Escamandro regaño a la diosa por el ataque y ésta ordenó detenerlo.
Se suscitó una pelea entre dioses.
Minerva dejó fuera de combate a Marte.
Venus acudió en su ayuda y también fue golpeada.
Neptuno retó a Apolo pero no aceptó por respeto a su tío.
Diana lo llamó cobarde y necio y el no hizo nada.
Juno retó a Diana, la desarmó y la golpeó haciéndola regresar llorando.
Apolo distrajo a Aquiles para que los troyanos entraran en la ciudad.Canto XXII
Los troyanos vieron a Héctor detenido fuera de la muralla.
Aquiles regresó velozmente a la llanura.
Hecuba y Príamo pedían a Héctor que entrara a la ciudad y que no esperara a Aquiles.
Héctor se quedo inmóvil, al ver a Aquiles huyó aterrorizado
El aqueo se fue sobre de él, y dieron 3 vueltas a la ciudad de Príamo.
Aquiles pedía a sus compañeros ver el combate sin arrojar flechas.
Minerva le aconsejó a Aquiles decirle a Héctor que pelearan frente a frente.
Minerva se presentó a Héctor transfigurada en Deífobo y lo convenció del combate.
Héctor aceptó y duró muy poco el combate cuando Aquiles lo hirió de muerte.
Héctor pidió la entrega de su cuerpo a sus deudos.
Aquiles no aceptó, lo remató con un golpe, le quitó la armadura, lo amarro a su carro y lo llevó arrastrando hacia las naves aqueas.Canto XXIII
Una vez en las naves se hizo la pira donde se incineraría a Patroclo.
Aquiles sacrificó animales y troyanos para alimentar el fuego de la pira de Patroclo.
A la mañana siguiente convocó a los aqueos a unos juegos atléticos en honor de Patroclo.
Diomedes ganó la competencia de carros.
Epeo ganó el torneo de pugilato.
Ayax Telamonio y Ulises empataron en lucha.
Se suspendió el torneo a primera sangre porque Ayax Telamonio y Diomedes temían lastimarse con heridas funestas.
Meriones ganó en tiro con flecha.
Agamenón ganó en tiro de lanzas.Canto XXIV
Cada mañana por Aquiles amarraba el cuerpo de Héctor a su carro y lo arrastraba dando tres vueltas alrededor del túmulo de Patroclo.
Los dioses comenzaron a discutir si Aquiles Debía o no entregar el cuerpo a sus deudos.
Júpiter mandó a llamar a Tetis para que ella enterara a su hijo del disgusto de los dioses.
Mientras, Iris fue con Príamo para sugerirle rescatar a su hijo dándole ricos presentes a Aquiles
Éste aceptó entregar a Héctor y Príamo iba a hacer lo suyo pero temía por Aquiles
Júpiter le ofreció protección en su camino.
Príamo llevó regalos a Aquiles, quien entrego el cuerpo de Héctor intacto, debido a que Venus le untó néctar divino.
Príamo solicito suspensión de hostilidades por 12 días mientras celebraban los funerales de Héctor, lo cual le fue concedido.
En la noche, Príamo escapó hacia Troya.
En el palacio todo mundo se lamentaba.
Príamo ordenó una pira gigantesca, que tardo nueve días en construirse, y en el día diez incineraron a Héctor.
Pusieron sus huesos en una urna de oro y erigieron encima de ella un túmulo con grandes piedras.
Después volvieron al palacio a celebrar con un espléndido banquete fúnebre.
ODISEA
GUIA DE LECTURA
Introducción.-Ulises, rey de Itaca, en griego era llamado "Odiseo" (Ulises =Odiseo) por eso el poema de Homero que cuenta el viaje de Ulises, desde Troya hasta Itaca, se llama "Odisea".La guerra de Troya duró diez años y terminó gracias a que a Ulises se le ocurrió la idea de engañar a los troyanos haciéndoles creer que los griegos se marchaban, dejándoles de regalo un enorme caballo de madera (el famoso caballo de Troya) que estaba hueco por dentro (pero eso es otra historia y te la contaré en otro momento.) Cuando terminó la guerra todos los reyes y guerreros griegos volvieron a sus casas. Ulises salió de Troya con sus hombres, en doce barcos, todos tenían muchas ganas de volver a su tierra. Ulises estaba deseando volver a ver a su esposa Penélope y a su hijo Telémaco, al que no veía desde que era muy pequeñito.
Pero los dioses habían preparado a Ulises un largo y accidentado viaje, desde Troya hasta Itaca, que duraría diez años más, cuyo relato conocemos con el nombre de "Odisea".
El País de los lotófagos.- (lotófago =comedor de loto)
Cuando salieron de Troya los vientos les fueron desfavorables y llevaron los barcos a la deriva hacia el sur, muy lejos de la ruta de Itaca. Después de muchos días de viaje llegaron al País del Loto donde la gente se alimentaba sólo de flores. Los tres hombres que Ulises mandó a por agua y provisiones a tierra fueron recibidos muy amistosamente por los habitantes de este País que les ofrecieron para comer la "flor del loto", una flor de un dulzor tan maravilloso que los que la comían se olvidaban de todo y sólo querían quedarse para siempre en esa tierra y vivir en un sueño feliz, sin preocuparse de nada. Cuando Ulises descubrió lo que había ocurrido desembarcó con el resto de sus compañeros, ató de pies y manos a los tres hombres adormecidos por la flor del loto, los llevó a los barcos y, temiendo que otros hombres probaran también el loto, ordenó que desplegaran las velas y remaran con fuerza para escapar cuanto antes del País de los lotófagos.
La tierra de los cíclopes.-
Llegaron después a la isla de Sicilia donde vivían los cíclopes, unos gigantes muy feroces, con un solo ojo en el centro de la frente que vivían en cuevas. El más malo de todos los cíclopes era Polifemo, hijo del dios Poseidón, que tenía numerosos rebaños de ovejas y cabras.
Ulises sin saber nada de los cíclopes fue a explorar la isla con doce de sus hombres llevando un odre de vino y un saco de comida. Llegaron a la cueva de Polifemo, que estaba en el monte con sus rebaños, y los compañeros de Ulises cogieron quesos, leche, corderos y chivos y quisieron marcharse rápidamente de aquel lugar. Pero Ulises quiso quedarse para conocer al dueño de aquel sitio.Cuando se hizo de noche llegó Polifemo con su rebaño y al descubrir a Ulises y a sus doce compañeros dentro de la cueva se enfadó mucho, empezó a gritar, cerró la entrada con una enorme piedra, agarró a dos de los hombres y se los comió.
Entonces Ulises le ofreció el vino y la comida que llevaba. Cuando el cíclope le preguntó cómo se llamaba, el astuto Ulises, le dijo: - Me llamo "Nadie". Polifemo le contestó:- A ti "Nadie" te comeré el último como prueba de mi hospitalidad.Polifemo se bebió todo el vino, se emborrachó y se quedó dormido. Entonces Ulises, ayudado por sus hombres, aprovechó para clavarle el tronco afilado de un olivo, calentado al rojo vivo, en el único ojo del cíclope que se despertó del dolor dando muchos gritos y quejándose.
Al oír sus voces llegaron muchos cíclopes a la puerta de la caverna y le preguntaron si alguien le había hecho daño, Polifemo les dijo que: - "Nadie" me ha hecho daño.Al oír esto los otros cíclopes se fueron pensando que no le pasaba nada.Después Polifemo quitó la piedra que tapaba la salida de la cueva y se sentó fuera, extendiendo los brazos, de vez en cuando, para que no se le escapara ningún hombre. El ingenioso Ulises ató las ovejas de tres en tres y debajo iba atando a uno de sus hombres, finalmente se sujetó a la barriga del cordero más grande del rebaño. Por la mañana temprano las ovejas y los carneros salieron fuera de la cueva a pacer y así pudieron escaparse sin que Polifemo se diera cuenta del engaño.Llegaron a los barcos y cuando estaban bien lejos de la isla Ulises le gritó al cíclope:- Polifemo, si alguien alguna vez te pregunta quién te dejó ciego dile que fue Ulises rey de Itaca.
Entonces Polifemo suplicó a su padre Poseidón, dios del mar, que castigara a Ulises, con estas palabras:
- Escúchame Poseidón y concédeme el deseo que Odiseo no pueda nunca volver a su palacio. Pero si está destinado a regresar a su País, que sea tarde y mal, después de perder a todos sus compañeros. A partir de este momento la cólera de Poseidón perseguirá a Ulises durante el resto de su viaje.
La isla de Eolo.-
Llegaron a Eolia, la isla donde vivía Eolo, dios de los vientos, que los recibió con mucha hospitalidad. Después de descansar durante un mes Ulises le rogó a Eolo que le ayudara a volver a su casa. Eolo impulsó las naves de Ulises hacia Itaca con vientos favorables y, para que nada pudiera interferir en el camino de regreso, puso todos los vientos desfavorables dentro de un odre, que había fabricado con la piel de un toro.
Estuvieron navegando durante diez días hasta que vieron las costas de Itaca. Parecía que el viaje se iba a acabar. Pero Ulises, que estaba muy cansado, se quedó dormido y sus compañeros no pudiendo vencer a la curiosidad abrieron el odre de los vientos, pensando que contenía oro y plata regalo de Eolo a Ulises y, al liberarse todos los vientos desfavorables, se desató una violenta tormenta que llevó los barcos, otra vez, a la isla de Eolia.
Desesperado Ulises desembarcó con algunos de sus hombres para pedirle, otra vez, a Eolo que le ayudara a regresar a Itaca. Pero Eolo se asustó mucho al ver a Ulises porque pensó que era un hombre aborrecido por los dioses y lo echó de su isla diciéndole:-¡Márchate de mi isla, no voy a ayudar más veces a un hombre al que los dioses odian!
El País de los Lestrigones.-
Navegaron durante siete días y llegaron a la tierra de los Lestrigones.Ulises envió tres hombres a explorar y llegaron hasta un castillo donde vivía el rey de aquellas tierras que era el gigante Antífate al cual le gustaba comer seres humanos y nada más verlos se comió a uno de los exploradores de Ulises. Los otros dos salieron corriendo y avisaron a Ulises del peligro pero, ya era demasiado tarde porque avisados por su rey, llegaron muchísimos gigantes lestrigones que desde lo alto de las rocas lanzaron piedras contra los barcos y se comieron todos los hombres que capturaron.
Hundieron todos los barcos menos el de Ulises en el que escaparon los pocos hombres que se salvaron de aquella horrible matanza.
Circe la hechicera.-
Con un solo barco y unos pocos hombres Ulises llegó a la isla de Eea, donde vivía la maga Circe, una bellísima hechicera que convertía a las personas en animales.Ulises se quedó en el barco con la mitad de sus hombres y mandó a Euríloco bajar a tierra con la otra mitad, llegaron al palacio de Circe y vieron que estaba rodeado por numerosos lobos y leones, que en realidad eran marineros que la maga había hechizado, y que al acercarse, en lugar de atacarles se ponían de pié sobre las patas traseras y les acariciaban.
Cuando los vio Circe les invitó a pasar a su palacio y les preparó una gran comida, todos entraron menos el prudente Euríloco que se quedó fuera observando. La maga Circe les sirvió una comida embrujada, convirtió a los hombres de Ulises en cerdos y los metió en una pocilga.
Euríloco volvió corriendo para contar lo que había pasado y Ulises se fue solo a salvar a sus compañeros. En el camino se le apareció el dios Hermes que le previno de los trucos de Circe y le dio una flor, que sólo conocían los dioses, cuyo olor le protegería de los hechizos de la maga.
Cuando Ulises llegó al palacio de Circe, esta le preparó también una comida embrujada y cuando terminaron de comer tocó con su varita en el hombro de Ulises diciéndole: - Vete a reunirte con tus compañeros a la pocilga.
Pero Ulises se levantó de un salto con la espada en la mano y se lanzó sobre la hechicera como para matarla y Circe se arrojó al suelo, se puso a llorar y le pidió perdón a Ulises diciéndole:
- ¿Quién eres? ¿Por qué mi magia no te hace efecto?
- Ulises le ordenó que transformara a sus compañeros y a todos los marineros que tenía embrujados en humanos y mandó venir a los que estaban esperando en el barco. La hechicera les ofreció su palacio para que descansaran de su largo viaje y allí se quedaron durante un año.
La reina Penélope.-
Mientras tanto en Itaca la reina Penélope continuaba esperando el regreso de Ulises. Los griegos habían regresado ya de la guerra de Troya y por eso todos pensaban que Ulises había muerto.
El palacio de Ulises se había llenado de nobles que querían casarse con la reina Penélope. Los pretendientes de Penélope sabían que el que se casara con la reina se convertiría en el nuevo rey de Itaca.
Penélope les había engañado diciéndoles que elegiría nuevo esposo cuando terminara un bordado que estaba tejiendo. Pero la astuta Penélope, para retrasar la boda, deshacía por las noches lo que tejía durante el día.
Viaje al Hades.-
Ulises y sus hombres decidieron continuar el viaje de regreso a Itaca.Circe les dijo que antes tenían que ir al Hades para que el adivino Tiresias de Tebas les aconsejara sobre lo que tenían que hacer. Viajaron en su barco al Hades y ofrendaron un cordero y una oveja negra al adivino, que le dijo a Ulises:- Hay un dios que está haciendo penoso tu viaje de vuelta por haber cegado a su hijo. Pasarás por la isla Tinacria donde pacen las vacas y ovejas del dios Sol, debes respetarlas, si les causas algún daño perderás tu barco y a todos tus compañeros.
Los consejos de Circe.-
Volvieron a la isla Eea y la maga Circe se reunió con Ulises para ayudarle en el viaje de vuelta. Circe le dijo a Ulises:
- Primero pasarás junto a la costa de las tres sirenas. Cuando los marineros oyen su dulce canto, quedan hechizados, se sumergen en el mar y no vuelven jamás. Deberás tapar los oídos de tus hombres con cera y ordenar que te aten al mástil de tu barco para así poder oír sus canciones sin peligro.
- Después tu barco debe pasar por un lugar muy peligroso entre dos escollos. A un lado vive la divina Caribdis que tres veces al día absorbe las aguas del mar y otras tres veces las vomita y al otro la terrible Escila monstruo de doce patas y seis cabezas con seis larguísimos cuellos. Para pasar deberás arrimarte al escollo de Escila que te arrebatará seis de tus compañeros, pero es la única posibilidad de salvar el barco y al resto de tus hombres.
- Luego llegaréis a la isla del Tridente donde pacen los rebaños del dios Sol, debes respetarlos porque de lo contrario perderás tu barco y a todos tus compañeros.
Las sirenas.-
Emprendieron el viaje y llegaron a la costa de las sirenas. Ulises tapó con cera los oídos de sus hombres y les ordenó que lo ataran al mástil.
Cuando vieron el barco las tres sirenas, Parténope, Leucosia y Ligia, cantaron tan dulcemente que Ulises suplicó a sus hombres que lo soltaran. Pero los compañeros de Ulises remaron con fuerza y se alejaron de la costa. Las tres sirenas se suicidaron porque no pudieron atraer a Ulises. En el lugar donde fue enterrada Parténope se fundó más tarde la ciudad de Nápoles.
Caribdis y Escila.-
Desataron a Ulises y se quitaron la cera de los oídos. A lo lejos oyeron un gran ruido como de batir de olas. Ulises sabía que se trataba de Caribdis y así habló a sus compañeros:- ¡Remad con fuerza que tenemos que pasar entre esos peñascos para llegar a Itaca!.Dirigieron el barco hacia el estrecho, evitando el lado en el que estaba Caribdis que primero sorbía el agua con gran ruido, dejando a la vista el fondo arenoso del mar, y luego la vomitaba levantando una gran nube de vapor y espuma que cubría todo el promontorio. Ante la terrible visión que tenían ante sus ojos los hombres estaban como petrificados y Ulises tenía que ir recorriendo el barco animándolos a todos y obligándoles a remar. Cuando pasaron por el estrecho iban mirando a Caribdis y de repente, por el otro lado, aparecieron las seis cabezas de Escila que se llevaron a seis compañeros de Ulises.Dejaron atrás las horribles Caribdis y Escila y avistaron la isla del dios Sol.
Ulises recordando las profecías del adivino Tiresias de Tebas y de la maga Circe reunió a los pocos hombres que le quedaban y les dijo:
- No podemos parar en esta isla porque aquí viven las vacas y ovejas del dios Sol y si alguien hace daño a esos animales sagrados será castigado por el dios Sol y por todos los dioses del Olimpo.
- Pero los hombres estaban agotados y Euríloco habló en nombre de todos y le dijo a Ulises:- No tenemos tu fuerza Ulises, necesitamos descansar en la isla, aunque solo sea por esta noche, y mañana por la mañana continuar el viaje. Ante la insistencia de sus compañeros Ulises accedió a parar unas horas en la isla, aunque les hizo prometer que no tocarían ni uno solo de los animales del dios Sol.
La isla del dios Sol.-
En cuanto desembarcaron Zeus desató un fuerte viento que no les dejó salir de la isla durante treinta días. Pronto se terminó la comida y el vino que les había regalado Circe y sólo comían lo que podían pescar o cazar. Cuando llegó el hambre empezaron las primeras protestas. Un día que Ulises estaba paseando por la isla, Euríloco aprovechó para hablar a sus compañeros:
- Oídme, es terrible ser castigado por los dioses, pero es mucho peor morir de hambre teniendo a nuestro alcance esas vacas tan gordas. Así habló Eurícolo y convenció a los hombres que, rápidamente, sacrificaron las mejores vacas del dios Sol y se las comieron. Cuando Ulises regresó y vió lo que había pasado se enfadó mucho pero ya no había remedio porque el dios Sol había pedido a Zeus que castigara a los hombres que habían matado a sus vacas. Dejó de soplar el viento, subieron al barco y remaron con fuerza para escapar de la isla y del castigo de los dioses. Pero Zeus envió un rayo que partió el barco por la mitad y lo hundió en el fondo del mar. Se ahogaron todos los hombres menos Ulises, que, agarrado a un trozo de madera, llegó a la isla Ogigia donde vivía la ninfa Calipso.
La ninfa Calipso.-
La isla Ogigia estaba en el fin del mundo. Calipso vivía en una gran cueva cuya entrada estaba oculta por una parra. Al lado de la cueva había una verde pradera de perejil y lirios, regada por cuatro riachuelos y bosquecillos de olmos, chopos, álamos y cipreses.
Calipso se enamoró de Ulises y lo retuvo en la isla durante siete años. Le prometió la inmortalidad y la eterna juventud si se quedaba para siempre con élla, pero Ulises no podía olvidar a su familia y todas las tardes se sentaba en la costa, a mirar el mar, añorando Itaca y lloraba de tristeza pensando en Penélope y en su hijo Telémaco.
La asamblea de los dioses.-
Una vez que Poseidón no estaba en el Olimpo, porque había ido al país de los negros, la diosa Atenea aprovechó la ocasión para explicar a Zeus que la ninfa Calipso estaba reteniendo a Ulises en contra de su voluntad y pedirle que lo liberara.Zeus accedió a la petición de Atenea y envió a Hermes a la isla Ogigia para que ordenara a Calipso que dejara marchar de su isla a Ulises. Zeus había decidido que Ulises viajaría en una balsa de madera hasta la tierra de los feacios, los cuales le tratarían como a un dios, le regalarían oro y hermosas vestiduras y lo llevarían en un barco a Itaca.
Viaje a Feacia.-
Hermes, el mensajero de los dioses, se dirige a la isla de Calipso y le transmite las órdenes de Zeus. Calipso no tiene más remedio que obedecer y le da a Ulises las herramientas necesarias para que construya una balsa. Durante cuatro días trabajó Ulises sin descanso hasta que terminó de prepararlo todo. Calipso dió a Ulises un odre de agua, otro de vino y un zurrón con provisiones, hizo soplar una ligera brisa y lo despidió.
Lleno de alegría Ulises dejó la isla Ogigia, estuvo navegando en alta mar durante diecisiete días, hasta que el día decimoctavo avistó las costas de Feacia. Pero en ese momento Poseidón regresaba de su viaje del país de sus amigos, los negros de Etiopía, y vio a Ulises acercándose a la costa. Poseidón encolerizado envió una gran ola contra la balsa y la hizo volcar. Ulises cayó al agua, aunque con gran esfuerzo consiguió salir del fondo del mar y subirse otra vez a la balsa, entonces Poseidón hizo soplar todos los vientos del mar, el Bóreas, el Euro, el Noto y el Céfiro, los cuales empujaron de un lado a otro la balsa de Ulises sin dejarle llegar a tierra.
Durante dos días y dos noches estuvo Ulises a merced de las olas hasta que la diosa Atenea cerró el paso a los vientos y calmó el mar. Ulises llegó agotado a las playas de Feacia, buscó refugio debajo de un olivo y se durmió tapándose con hojas secas.
El rey Alkinoo y la princesa Nausicaa.-
Cuando estaba a punto de amanecer la diosa Atenea se dirigió al palacio de Alkinoo, rey de los feacios, y encontró a la hija del rey, la hermosa princesa Nausicaa, durmiendo. Entonces tomó la forma de una de las amigas de la princesa y le dijo:- ¡Nausicaa, está muy cerca el día de tu boda!, tienes que ir al río a lavar tus vestiduras y las de tu familia.
Y dicho esto Atenea desapareció y volvió al Olimpo. Nausicaa se despertó recordando lo que había soñado y corrió a pedirle permiso a su padre para ir al río, a los lavaderos que estaban junto al mar que bañaba las costas de los feacios.En un carro tirado por dos mulas Nausicaa se dirigió al río con varias de sus esclavas llevando los vestidos de toda su familia. Su madre les dio un odre de vino y una cesta llena de comida para que pudieran estar todo el día junto al mar.
Cuando llegaron al mar las esclavas sacaron las ropas del carro y, después de lavarlas, las extendieron sobre la arena de la playa. Mientras los vestidos se secaban Nausicaa y sus esclavas se bañaron y comieron. Después de comer se pusieron a jugar a la pelota. El griterío de las muchachas despertó a Ulises que dormía cerca de allí. La visión de Ulises desnudo, sucio, lleno de salitre y con el cuerpo curtido por el mar asustó a todas las mujeres, que salieron corriendo, excepto a la princesa Nausicaa que permaneció de pié ante Ulises.Ulises intentó explicar su situación a la princesa:
- Hermosa muchacha, durante veinte días he luchado contra el mar hasta que pude llegar a esta playa. Te ruego que me des algo para cubrir mi desnudez y me indiques como puedo llegar a la ciudad.
- Extranjero, respondió la princesa, estás en Feacia, yo soy Nausicaa la hija de Alkinoo, rey de los feacios, y en este país no te faltará ni ropa ni ninguna otra cosa porque los feacios sabemos tratar a las personas necesitadas. Y diciendo esto llamó a las esclavas y les ordenó que dieran de comer y beber a Ulises, le bañaran y le proporcionaran vestiduras. Cuando Ulises llegó a la ciudad de los feacios lo primero que hizo fue dirigirse al palacio y presentarse ante la reina Arete y el rey Alkinoo para rogarles que le ayudaran a volver a Itaca, su patria. El buen rey Alkinoo pensó que aquél náufrago lo había enviado el dios Zeus para probar su hospitalidad y la de todo su pueblo por lo que ordenó que se organizaran unas fiestas en honor de su huésped y que se preparara un barco con cincuenta y dos valientes y expertos remeros para llevar a Ulises a Itaca. Durante dos días se celebraron banquetes y juegos deportivos en los que los feacios demostraron su habilidad en la poesía, la danza, la carrera y otros deportes. Los príncipes feacios obsequiaron a Ulises con lujosas vestiduras, gran cantidad de oro y valiosos regalos.
Viaje a Itaca.-
Después de las fiestas todos quisieron despedir a Ulises y lo acompañaron hasta el puerto. Desde el barco Ulises les dijo adiós con la mano, muy agradecido por lo bien que le habían tratado. Los feacios remaban con tanta fuerza que el barco se deslizaba a gran velocidad sobre las aguas del mar. A Ulises le habían preparado una cama, en la popa, para que su viaje fuera más cómodo. Muy pronto, agotado por tantas emociones, y mecido por los rítmicos movimientos de la nave, cayó en un sueño dulce y profundo. Ese mismo día, antes de anochecer, la nave feacia arribó a las costas de Itaca. Los remeros feacios sacaron a Ulises del barco sin despertarlo y lo dejaron en la playa con todos los tesoros que le habían regalado. Inmediatamente iniciaron el viaje de vuelta.El dios Poseidón, al enterarse que Ulises había llegado a Itaca, se dirigió a Feacia para castigar a los que habían ayudado a Ulises y cuando el barco estaba dentro del puerto lo rozó con sus dedos convirtiéndolo en piedra que rápidamente echó raíces en el fondo del mar. Los feacios se asombraron al ver su barco petrificado. Entonces el rey Alkinoo tomó la palabra y les dijo:
- Feacios, ahora recuerdo la antigua profecía que decía que un día el dios Poseidón celoso de la habilidad de los remeros feacios para transportar hombres por el mar convertiría una de nuestras naves en piedra y después crearía una gran montaña de piedra enfrente de nuestra ciudad que nos impediría ver el mar. Ofrezcamos doce toros en sacrificio al dios Poseidón para implorar su compasión y aplacar su cólera.
Ulises se despierta en Itaca.-
Cuando Ulises despertó no reconoció el paisaje de su tierra natal.A su lado estaban los tesoros que le habían regalado los feacios pero le preocupó no saber dónde se encontraba. Atenea quiso ayudarle una vez más y, para no asustarlo, se presentó ante él adoptando la forma de un pastorcillo.Al ver llegar al pastor Ulises le preguntó:
- Pastor, por favor, ¿puedes decirme cómo se llama este país?
- Estás en Itaca, le contestó el pastorcillo.
Ulises sintió una inmensa alegría, después de tantos años de penurias y sufrimientos por fin había llegado a su patria.
Cuando Ulises se tranquilizó Atenea se mostró como diosa y le dijo:- Soy la diosa Atenea y desde que saliste de Troya he estado siempre a tu lado en los momentos difíciles, cuidándote y velando por tí. Aunque ya estás en Itaca no pienses que los peligros han acabado. Tu palacio está lleno de príncipes y nobles que pretenden casarse con tu esposa, la hermosa reina Penélope, para así convertirse en el nuevo rey de Itaca. Los pretendientes de tu esposa llevan tres años ocupando tu palacio comiendo, bebiendo y gastando tu dinero. Mientras tanto tu fiel esposa, con el corazón entristecido, espera todos los días tu regreso.Atenea aconsejó a Ulises que guardara los regalos de los feacios en la cueva de las ninfas Náyades, después puso una gran piedra en la entrada para que nadie pudiera robarlos. Por último Atenea cambió el aspecto de Ulises, para que nadie pudiera reconocerlo, transformándole en un anciano de piel arrugada con ropas sucias y harapientas.Antes de marcharse Atenea dio las últimas instrucciones a Ulises:- Dirígete a la casa de tu porquerizo Eumeo pero recuerda que no debes decir a nadie quién eres.
Eumeo, el porquerizo.-
Eumeo recibió al mendigo con gran hospitalidad. Le contó la prolongada ausencia de su rey, la pena que sentía por tener que engordar a los cerdos de su amo para que luego se los comieran otros, la glotonería de los pretendientes que cada día le exigían un cerdo bien cebado para saciar su apetito y las desventuras de la fiel reina Penélope a la que querían obligar a casarse en contra de su voluntad.Ulises, el falso mendigo, se hizo pasar por un viajero de Creta al que el destino había dejado sin dinero y le aseguró que Ulises estaba vivo porque había oído hablar de él durante sus viajes y que sabía que pronto regresaría a Itaca.Al anochecer llegaron otros porquerizos de los campos con los cerdos y cuando llegó la hora de cenar prepararon cerdo asado en honor de su huésped. Después de cenar Ulises los entretuvo con historias sobre la guerra de Troya. Eumeo preparó para su huésped una cama cerca del fuego donde Ulises durmió plácidamente con la alegría de estar de nuevo en Itaca y orgulloso de ver lo bien que cuidaba Eumeo de sus bienes.
El regreso de Telémaco.-
Telémaco había ido a Esparta para preguntarle al rey Menelao por su padre. Por la noche se le apareció la diosa Atenea y le dijo que tenía que volver rápidamente a Itaca porque los pretendientes le estaban exigiendo a su madre que eligiera, sin más demora, esposo para casarse. Le advirtió de los peligros del viaje de vuelta porque algunos de los pretendientes, encabezados por Antinoos, le estaban esperando con un barco para atacarle y, por ultimo, le aconsejó que navegara de noche y que cuando llegara a Itaca evitara el puerto, desembarcara en la playa y se dirigiera a pié hasta la casa de Eumeo, el porquerizo.
Por la mañana cuando se estaba despidiendo de los reyes Menelao y Helena un águila bajó de la montaña y se llevó en las garras una oca que estaba en un corral. La reina Helena profetizó que al igual que el águila había llegado de las montañas para llevarse la oca, Ulises regresaría a su tierra para recuperar todo lo que le pertenecía. Telémaco desembarca en Itaca y se dirige andando a casa de Eumeo, que lo recibe con gran alegría y le ruega que permanezca oculto en su cabaña. Telémaco le ordena que vaya a avisar a la reina Penélope de su regreso.Cuando Eumeo se marcha, Atenea devuelve a Ulises su verdadero aspecto. Telémaco siente miedo porque cree que está en presencia de un dios, pero Ulises, con lágrimas en los ojos, le tranquiliza diciendo:
- Soy tu padre, que ha vuelto a la patria después de veinte años de ausencia.Padre e hijo se abrazan y lloran emocionados. Telémaco le cuenta cómo está la situación en el palacio, la fidelidad de la reina Penélope y la mezquina actitud de los pretendientes. Ulises le pregunta cuántos son y cómo se llaman:- Son muchos, responde Telémaco, han venido cincuenta y dos príncipes de Duliquio, veinticuatro de Samé, veinte de Zante y doce de Itaca. Los acompañan, además, el poeta Femio y el heraldo Medón.
- Entre los dos meditan el castigo que les van a dar. Cuando vuelve el porquerizo Eumeo se encuentra a Ulises, otra vez, transformado en mendigo.
-
En el palacio de Ulises.-
Al día siguiente Telémaco se dirige al palacio para informar a su madre de su viaje a Esparta, le cuenta la predicción que había hecho la reina Helena y las noticias que recibió del rey Menelao al que le habían dicho unos viajeros que Ulises estaba en la isla Ogigia retenido por la ninfa Calipso.
Ulises, con aspecto de mendigo, llega también a la ciudad y, en las puertas del palacio, se encuentra con su viejo perro Argos que lo reconoce a pesar de la larga ausencia, se le acerca moviendo alegre el rabo y cae muerto a sus pies al no poder soportar la emoción del reencuentro con su amo.
Ulises entra en el palacio y pide limosna a los pretendientes, Antinoos le insulta y le arroja un taburete. Otro mendigo, llamado Iro, pretende echar a Ulises del palacio. Los dos mendigos pelean en presencia de los pretendientes y vence Ulises que es felicitado por todos.
La reina Penélope se presenta en la sala, todos alaban su hermosura y la colman de regalos, poco después vuelve a sus habitaciones mientras los pretendientes celebran un banquete. Melanto, una de las criadas, se burla de Ulises. Eurímaco también le insulta y le arroja un taburete. Telémaco consigue que se vayan todos a dormir a sus casas. Cuando todos se han marchado Ulises y Telémaco quitan las armas que adornan las paredes de la sala y las esconden en la cámara del tesoro.Esa misma noche Penélope habla con Ulises, que se hace pasar por un viajero de Creta. Penélope le cuenta lo triste que ha sido su vida desde que su esposo se fue a la guerra de Troya, le habla de su inmensa soledad, del engaño del bordado que tejía por el día y deshacía por la noche y de los esfuerzos que debía hacer para soportar a los pretendientes.
La reina ordena que bañen a su huésped y le den ropas limpias. Durante el baño la vieja criada Euriclea reconoce a Ulises por una cicatriz de su pierna, pero Ulises le ordena que guarde el secreto.
Más tarde la reina Penélope sigue hablando con Ulises y le describe un sueño en el que veinte gansos de su casa eran devorados por un águila que baja del monte. Ulises lo interpreta como la llegada del rey y la matanza de los pretendientes. También le cuenta la reina su deseo de someter a los pretendientes a una prueba de habilidad con arco para casarse con el vencedor. Ulises le aconseja que celebre la prueba lo antes posible.
La prueba del arco.-
La mañana siguiente Penélope comunica a todos los pretendientes su decisión de organizar un concurso con el arco que había pertenecido al rey Ulises. Además ha tomado la decisión de casarse con el vencedor. Todos se miran asombrados por la noticia, ¡al fin la reina de Itaca va a elegir un nuevo esposo!Los pretendientes se levantan y observan el arco con curiosidad. Anfínomo de Duliquio, Ctesipos de Samé, Eurímaco hijo de Pólibo, Antinoos hijo de Eupites, Leocritos hijo de Evenor, Liodes y el resto de pretendientes lanzan murmullos de admiración al contemplar el arco de Ulises. También estaban en el palacio Telémaco, Eumeo que había traído tres cerdos bien cebados y Filetio otro criado, guardián de los rebaños, que había traído una vaca y algunas cabras.El primero que participa es Liodes, pero no puede tensar el arco. Antinoos se mofa de Liodes y pide que calienten y engrasen el arco. Uno tras otro los pretendientes intentan tensar el arco, pero ninguno lo consigue. Faltaban por participar los dos pretendientes más fuertes, Eurímaco y Antinoos, que se acercan al arco pero tampoco pueden tensarlo.
Ulises sale de la gran sala y revela su identidad a sus criados Eumeo y Filetios y les ordena cerrar todas las puertas. Cuando vuelven al interior del palacio Antinoos estaba proponiendo que se suspendiera el concurso hasta el día siguiente.
La matanza de los pretendientes.-
Cuando Ulises solicitó participar en la prueba todos le miraron incrédulos. Entre las protestas de los pretendientes Ulises agarra el arco y lo tensa con gran facilidad. En aquel momento se oyó un gran trueno, todos se asustaron, los pretendientes palidecieron. Ulises lo interpretó como un presagio favorable del dios Zeus, así que, con gran confianza, tomó una flecha, la ajustó en el arco y disparó acertando en el blanco. Rápidamente disparó otra flecha que mató a Antinoos y gritó:- Soy Ulises, rey de Itaca y vais a ser castigados por saquear mi casa y cortejar a mi esposa abusando de mi ausencia. ¡Estáis a un paso de la muerte! Los pretendientes corrieron por la gran sala buscando una salida para escapar, pero todas las puertas estaban cerradas. Eurímaco toma la palabra, en nombre de todos, tratando de calmar a Ulises:
Si verdaderamente eres Ulises tienes que saber que Antinoos era el único culpable, porque pretendía dar muerte a tu hijo y reinar en Itaca. Te devolveremos todo lo que hemos comido y bebido en tu palacio y te pagaremos una multa de veinte bueyes cada uno.
Ulises le miró ferozmente y le dijo:
- Aunque me entregarais todas vuestras riquezas y las de vuestras familias, no podría perdonaros vuestro mezquino comportamiento. No os queda más opción que luchar o huir. Aunque estad seguros que la muerte se cierne sobre vuestras cabezas.Al oír estas palabras todos sintieron temblar sus corazones y flaquear sus rodillas.Eurímaco se dirige a los pretendientes y les dice:
- - ¡No tenemos más remedio que luchar!. Si queremos salvar nuestras vidas empuñemos las espadas y ataquemos todos a la vez, Ulises no podrá vencernos a todos.
Dicho esto Eurímaco sacó su espada y saltó hacia Ulises el cual le disparó una flecha que le alcanzó mortalmente en el pecho. Anfínomo es el siguiente en atacar y el siguiente en morir porque Telémaco lo mata con su lanza. También ayudaban a Ulises en la lucha sus dos fieles esclavos Eumeo y Filetios.
Ulises disparaba flechas con gran rapidez y cada vez que lanzaba una flecha hería mortalmente a uno de los pretendientes. Cuando se le agotaron las flechas dejó el arco y armado con lanza, coraza, casco y escudo continuó luchando, sin desfallecer, contra los numerosos pretendientes que quedaban dispuestos a luchar.Protegidos por la diosa Atenea, Ulises y sus hombres avanzaban, con paso firme, por la gran sala matando a todos los que encontraban. Los pretendientes se dejaron llevar por el pánico y llenos de espanto corrieron de un lado a otro, intentando escapar.El poeta Femio que estaba escondido en un rincón se arrojó a los pies de Ulises y le suplicó que le perdonara, porque los pretendientes le habían obligado a cantar y recitar poesías. Telémaco le dijo a Ulises que Femio era inocente y que también lo era el heraldo Medón. Ulises perdonó a los dos y los dejó marcharse a sus casas.Cuando la lucha terminó, Ulises buscó a su alrededor para ver si quedaba algún pretendiente escondido pero sólo encontró cadáveres esparcidos por toda la sala. Ordenó sacar los cadáveres y limpiar la gran sala que purificaron con azufre y fuego. Después de descansar un rato, las criadas bañaron a Ulises, le ungieron con aceite y le vistieron con una túnica de seda y un hermoso manto. La criada Euríclea subió a despertar a Penélope para anunciarle el regreso de Ulises y la matanza de los pretendientes: - ¡Despierta Penélope!. Tu esposo Ulises ha vuelto después de tantos años de ausencia. Ha llegado a tiempo de salvarte de los orgullosos pretendientes que saqueaban tu casa y pretendían matar a tu hijo.
Penélope, emocionada, bajó desde sus habitaciones con el corazón lleno de confusión, cuando reconoció a Ulises se acercó a él llorando, le echó los brazos al cuello y le besó en la frente, diciéndole:
- Esposo mío, ¡por fin has vuelto!, ¡ya casi no me quedaban fuerzas para seguir esperando!Aquella noche los enamorados Penélope y Ulises permanecieron dulcemente abrazados contándose todas sus penas.
INTRODUCCION A LA ODISEA
La Odisea se llama así por las fantásticas e increibles desventuras de Odiseo ocurridas entre su partida de los campos troyanos y su arribo en Itaca 33 años después.
La ironía de la Odisea es que Odiseo pudo haber regresado a Itaca de los campos troyanos que circundan iIlio en un día (o quizás hasta en medio día), pero tardo 20 años de cuando primero abandono estos y puso pie en Nerito (Península de Peljesac): ya, como si purgado de sus pecados, atravesó su longitud como la sustancia seminal de su propia reencarnación, y arribo en Itaca un hombre regenerado. Por diferencia con la Ilíada, que establece una compleja relación entre seres divinos y mortales, la Odisea habla, en gran medida, sobre el caos político y económico por falta de la presencia conciliatoria de un amo territorial —Odiseo— aunque, en forma incidental, la obra también recoge variado folclor de diversas comunidades esparcidas a lo largo de la costa troyana y sus islas.
El nombre de Ulises frecuentemente se cambia por el de Odiseo —no que importe mucho— como llamar a Zeus, Jove, y a Atenea, Minerva... en el caso de dioses y diosas sus identidades y sus hechos permanecen los mismos (aunque los separan dos culturas y medio milenio)... sin embargo, en lo que se refiere al hombre mortal, los nombres de Ulises y Odiseo son los de dos personajes enteramente distintos; el argumento que estos nombres son lingüisticamente cognados puede ser, ya que Ulises necesariamente es la forma intermedia entre Odiseo y Flixes (o Vlixes).
CANTO I
El poeta invoca a la musa para que empiece el relato del héroe que estuvo peregrinando por largo tiempo después de la destrucción de Troya. Durante el concilio de los dioses con la ausencia de Poseidón, quien ha perseguido a Odiseo durante muchos años. El cual está detenido en la isla de Calipso. Atenea habla en favor de que Odiseo regrese a su hogar. Zeus y los demás dioses están de acuerdo. Atenea disfrazada del rey Mentes desciende a Itaca para arengar a Telémaco, hijo de Odiseo, a que vaya a buscar a su padre. Su casa está llena de los pretendientes de su madre, Penelopea, quien ha retrasado la decisión de volverse a casar. Telémaco le explica a Atenea en la figura de Mentes, que los pretendientes destruyen su casa y sus posesiones. Mentes predice el regreso de Odiseo y le dice que actúe como un hombre y que presente su caso a la asamblea. Penelopea oye desde lo alto de la casa una canción que la entristece y baja a pedirle al bardo Femio que deje de cantar. Telémaco aprovecha la ocasión para reafirmarse a sí mismo y le dice a su madre que suba a sus habitaciones y le deje esos asuntos a él pues tiene el mando de la casa.
CANTO II
Telémaco convoca a la asamblea, siendo la primera vez que se hace desde la partida de Odiseo veinte años atrás; les pide a los pretendientes que dejen de desperdiciar sus bienes y demanda que se vayan de su palacio. A lo que Antínoo y Eurímaco le responden con burlas y desprecio, que Penelopea podría resolverlo si escoge un nuevo marido. Haliterses les vaticina el regreso de Odiseo y la matanza que de ellos hará. En el ágora no le proporcionan el barco a Telémaco para ir en busca de noticias sobre su padre, por le que le pide ayuda a Atenea, quien en su disfraz de Mentor, viejo amigo de su padre y responsable del cuidado de sus propiedades, le consigue prestado el barco y a una tripulación. Telémaco parte a hurtadillas y de noche.
CANTO III
La siguiente mañana, Telémaco y Mentor llegan a Pilos e invitados por Néstor, participan en una hecatombe para Poseidón. El rey Néstor les relata el regreso de otros héroes desde Troya y la muerte de Agamemnón, pero no tiene información específica de Odiseo. Les sugiere que vayan a Esparta a hablar con Menelao, quien acaba de regresar de largos viajes. Atenea se desaparece milagrosamente. Impresionado que un joven esté escoltado por una diosa, Néstor arregla que su hijo Pisístrato acompañe a Telémaco a Esparta.
CANTO IV
Telémaco y Pisístrato son hospedados por el rey Menelao y la reina Helena, quienes les relatan sus experiencias con Odiseo de la guerra troyana. Al siguiente día, Menelao les cuenta como el dios Proteo, el viejo del mar, le reveló que Odiseo era cautivo de Calipso. Mientras tanto, en Itaca, los pretendientes se dan cuenta que Telémaco zarpó y hacen planes para emboscarlo y matarlo cuando regrese. Penelopea se postra de terror al enterarse de estos planes, pero Atenea la calma a través de un sueño.
Canto v
En un segundo concilio de los dioses, Atenea insiste en ayudar a Odiseo. Zeus le pide a Hermes que le diga a la ninfa Calipso que lo libere, y vaticina que en veinte días llegará con los feacios quienes lo ayudarán a llegar a Itaca. Calipso le dice a Hermes que los dioses le tienen envidia pero asegura que hará lo que Zeus le pide y ayuda a Odiseo a construir una balsa, le da víveres y lo aconseja. Después de navegar dieciocho días Odiseo ve tierra pero Poseidón lo ve a él en la balsa y provoca una tormenta que la destruye. Ino Leucotea, ninfa marina, le da un velo inmortal para que ayude a Odiseo a llegar a tierra lo que logra después de dos días en el mar. Finalmente, llega a la costa de Esqueria, donde cansado y maltrecho, se cubre con hojas y cae dormido bajo árboles de olivo y acebuche.
CANTO VI
En un sueño, Atenea visita a la princesa Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de Esqueria, y urgiéndola a tener sus responsabilidades como mujer en edad de casarse. Al despertar, Nausícaa le pide a su padre un carro con mulas para ir a lavar la ropa al río. Mientras ella y sus esclavas descansaban y jugaban a la pelota, Odiseo se despertó y le pidió ayuda a la princesa. Nausícaa impresionada por su forma de hablar, le da alimento y ropas, y le dice que la siga hacia la casa del rey y cómo pedirle a su madre, la reina, hospitalidad. Le indica un bosque consagrado a Atenea a las afueras de la ciudad donde puede descansar. Odiseo aprovecha la ocasión para rogarle a la diosa que lo reciban y lo ayuden a llegar a su patria.
CANTO VII
Atenea disfrazada de una feacia, conduce a Odiseo al palacio del rey Alcínoo. Odiseo solicita la compasión de la reina Arete quien nota que lleva puestos ropas que hizo ella misma y le pide una explicación de su viaje y de como llegó a Esqueria. Odiseo les relata su cautiverio en la isla de Calipso, su reciente liberación, la tormenta y la ayuda de Nausícaa. El rey Ancínoo se impresiona del relato y del hombre que lo cuenta y le ofrece a Odiseo la mano de su hija o en si lo prefiere, la ayuda para llegar a su patria. Los feacios todavía no saben el nombre de Odiseo.
CANTO VIII
Al día siguiente, Alcínoo ordena una fiesta y la celebración de juegos en honor a su huésped. Laodamante provoca a Odiseo y cuando éste se enoja, les gana en el lanzamiento de disco. En el banquete el aedo Demódoco canta una historia cómica sobre los amoríos ilícitos de Ares y Afrodita, esposa de Hefesto. Los feacios le dan muchos regalos a Odiseo y Nausícaa le ruega que nunca se olvide de que fue ella la que lo salvó. En el festín, Odiseo le solicita a Demódoco que cante sobre el caballo de Troya. Cuando Alcínoo ve que Odiseo esta llorando pide que el aedo deje de cantar pues lo que canta a lo mejor no es grato para todos. Solicita a Odiseo a decir quién es y cuáles son sus desventuras.
CANTO IX
Odiseo revela su identidad y empieza a contar sus tres años de odisea, empezando desde la caída de Troya hasta que llegó a la isla de Calipso. Navegando desde Troya en doce barcos, llegó a Ismaro, donde saquearon la ciudad de los cícones. Después llegaron al país de los lotófagos, y algunos hombres cayeron en la tentación y comieron loto, con lo cual ya no querían regresar a los barcos y tuvieron que ser obligados. De ahí fueron a la isla de los cíclopes. Odiseo les pidió a sus compañeros que lo esperaran en los barcos mientras él iba junto con doce de sus mejores hombres a ver si les ofrecerían hospitalidad. Polifemo, el gigante de un solo ojo, hijo de Poseidón, los encerró y se comió a varios, lo que hizo que Odiseo lo engañara y al escapar lo dejara ciego. Polifemo imploró a Poseidón, su padre, la venganza.
CANTO X
Invitados por un mes en la isla de Eolia, el rey de los vientos, Eolo Hipótada, le regala a Odiseo todos los vientos dentro de una bolsa excepto el que los puede llevar a Itaca. Mientras duerme, los hombres revisan la bolsa pensando en los tesoros que podría tener y liberan todos los vientos. Llegan a la isla de los lestrigones, gigantes antropófagos quienes matan y se comen a la tripulación de once barcos. Odiseo y sus hombres huyen a la isla Eea, donde fueron algunos hombres hechizados por Circe, hija del Sol, que los convierte en cerdos. Ayudado por una hierbas mágicas dadas por Hermes, Odiseo logra oponerse a Circe y libera a sus compañeros. Al cumplirse un año, Odiseo le pide a Circe que lo deje partir y lo ayude a llegar a su patria. A lo que Circe responde que primero deben de ir a la morada de Hades para consultar el alma del tebano Tiresias, adivino ciego y lo instruye para llegar sin tropiezos a la morada. Cuando Odiseo manda a su tripulación a hacer lo que dice la hechicera, Elpénor, el más joven de todos se resbala y muere.
CANTO XI
Al llegar a las puertas de Hades, Odiseo invoca a los espíritus de los muertos. El primero que aparece es Elpénor que le suplica a Odiseo que lo entierre y lo queme. El adivino Tiresias le predice su porvenir a Odiseo. Después la madre de Odiseo, Anticlea, que había muerto esperando el regreso de su hijo a Itaca. Enviadas por Persefonea, esposas e hijas de héroes quienes le contaron quienes eran. Se interrumpe el relato y la reina Arete solicita se le den obsequios a Odiseo. El rey Ancínoo le pide le siga contando las hazañas, y Odiseo cuenta como se le acercó Agamemnón y le relató su muerte, dándole consejos para que a él no le suceda lo mismo. Aquileo le pregunta sobre su hijo Neoptólemo y sobre Peleo. También vio la imagen del fornido Heracles, ya que él se encuentra con los dioses.
CANTO XII
Odiseo regresó a Eea e hizo lo que le pidió el alma de Elpénor. Circe le dice como manejar los problemas que se le van a presentar. Cuando van a pasar cerca de las sirenas, les tapa los oídos con cera a la tripulación para que no oigan su canto y él mismo se amarra al mástil. Después de que huyeron de Caribdis y de Escila, llegaron a la isla del Sol. Odiseo trató de que sus hombres obedecieran lo que Circe había dicho pero no le hicieron caso y mientras Odiseo dormía se comieron a las vacas prohibidas. Huyen de la isla pero Zeus los castiga desatando una tormenta que hace que el barco se hunda. Odiseo es el único que se salva y llega a la isla de Ogigia, donde Calipso lo retiene siete años.
CANTO XIII
Al día siguiente, Alcínoo le da todos los presentes a Odiseo y se despide de él y de los hombres que lo van a llevar a Itaca. Vencido por el sueño, los feacios lo bajan del barco junto con los regalos y lo dejan en la playa. Cuando Odiseo se despierta, no reconoce su tierra. Atenea disfrazada de un joven pastor le explica a Odiseo donde está, después se da a conocer y lo ayuda a esconder los tesoros recibidos. Lo transforma en un viejo mendigo para que nadie lo reconozca y pueda planear como deshacerse de los pretendientes.
CANTO XIV
Odiseo va a las porquerizas a buscar a Eumeo, de quien recibe hospitalidad e información de cómo está la situación local. Sin darse a conocer, Odiseo disfrazado de mendigo, inventa la historia de que es cretense y le dice que Odiseo va a regresar. El duerme en las porquerizas, mientras que Eumeo se va a dormir con los puercos al monte.
CANTO XV
Mientras tanto en Lacedemonia, Atenea se le aparece en un sueño a Telémaco y le dice que debe de regresar de inmediato a Itaca, también le advierte de la emboscada de los pretendientes que desean su muerte. El y Pisístrato se despiden de Menelao y de Helena, quienes le dan regalos . Se dirigen a Pilos donde Telémaco se despide de Pisístrato y sin acercarse a Néstor para que éste no lo retenga, sube en su embarcación para dirigirse a Itaca. En el momento de embarcar acoge al adivino Teoclímeno, que le pide ayuda para huir. Mientras Odiseo y Eumeo se platican historias, Telémaco sortea la emboscada y al llegar a Itaca sigue los consejos dados por Atenea y se dirige a la porqueriza.
CANTO XVI
Telémaco llega con Eumeo y le pide avise a su madre de la llegada. Cuando Eumeo se va, Odiseo se transforma en él mismo y le dice a Telémaco que él es su padre. Sólo ellos dos sabrán la verdad y prevén lo que van a hacer para derrotar a los pretendientes, quienes están atónitos de que haya fracasado su plan. Penelopea los increpa sobre el querer dar muerte a su hijo. Eumeo cuando regresa a la porqueriza, les informa que vio llegar una velera llena de hombres.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVIII
Iro, mendigo que andaba por todo el pueblo, resiente que Odiseo se encuentre en el palacio, y lo provoca a una pelea. Para mantener su oculta identidad, Odiseo trata de no llamar la atención y gana la pelea. Penelopea le dice a su hijo que no debe dejar que los pretendientes traten así al huésped y a ellos les solicita le entreguen los regalos que le corresponden. Melanto, esclava de la casa que mantiene amores con uno de los pretendientes, zahiere a Odiseo quien se enoja. Eurímaco también lo provoca pero Telémaco lo reprende.
CANTO XIX
Padre e hijo esconden todas las armas que estaban en la sala. Odiseo habla con Penelopea y le cuenta historias ficticias. Penelopea le exige una prueba de que conoció a Odiseo y éste le relata cómo era el manto que traía y quién era su heraldo. La reina ordena a Euriclea que le lave los pies, lo que la nana hace y así ve una cicatriz que a Odiseo le hizo una jabalí cuando era pequeño. Ella lo reconoce, por lo que Odiseo le pide guarde el secreto. Penelopea le cuenta un sueño que tuvo y entre ellos dos discuten su significado. Penelopea decide hacer una contienda entre los pretendientes y él que gane, se casará con ella.
CANTO XX
Sin poder dormir, Odiseo le solicita a Atenea su ayuda para matar a los pretendientes. Penelopea le ruega a Artemis, morir para no sufrir más. Melantio, el cabrero, increpa a Odiseo. Y Filetio, el boyero, lo trata bien pero los pretendientes vuelven a insultarlo. Teoclímeno, el adivino, presiente una desgracia y les advierte pero los pretendientes se ríen de él.
CANTO XXI
Penelopea les explica a los pretendientes que el que pueda armar, tensar y disparar una flecha entre el centro de doce hachas, será el que gane la contienda y se casará con él. Telémaco trata de hacerlo pero una señal de Odiseo lo detiene. Los pretendientes intentan armar el arco y ninguno lo logra. Odiseo se identifica con Eumeo y Filetio, les dice que deben de cerrar las puertas a una señal suya. Los pretendientes se molestan cuando ven que el mendigo quiere tensar el arco pues dicen los humillaría si él pudiese hacerlo y se llegara a saber. Mientras Odiseo arma el arco, le hace una seña a sus fieles y éstos cierran las puertas y Euriclea encierra a la mujeres. Odiseo dispara la flecha que pasa por los blancos. Los pretendientes tienen miedo. Telémaco, a una señal de su padre, se sitúa junta a él.
CANTO XXII
Odiseo se despoja de sus andrajos y le dispara una flecha a Antínoo que cae muerto. Odiseo les dice a los pretendientes quién es él y Eurímaco, le contesta que le asiste la razón, que los deje vivir y que cada pretendiente le devolverá veinte bueyes, bronce y oro para resarcir lo que ellos devoraron. Odiseo lo mata. Telémaco va por armas para los cuatro y se desata la batalla. Melantio llega a donde están las armas y se las da a doce pretendientes, cuando va por más, es capturado por Eumeo y Filetio quienes lo castigan. Todos los pretendientes son asesinados, excepto Femio, el aedo, y Medonte, el heraldo. Odiseo le pide a Euriclea, le diga quienes de las mujeres eran traidoras y le pide que las traiga para limpiar y llevarse los cadáveres. Doce fueron ahorcadas y Melantio fue mutilado hasta que murió. La casa fue purificada con azufre.
CANTO XXIII
Euriclea despierta a Penelopea para informarle que el mendigo era en realidad su esposo y que ya había matado a los pretendientes. Ella no lo cree y se muestra con mucha precaución ante Odiseo. El dice el como fabricó su lecho nupcial y ella ya le cree. Odiseo manda que se toque música y que dancen las esclavas para que la gente que pase por ahí crea que celebran una fiesta. Solos en la noche, Odiseo le relata sus aventuras y le dice que debe cumplir con la profecía que le había hecho Tiresias cuando fue a la morada de Hades. A la mañana siguiente, acompañado de su hijo y los pastores va a buscar a su padre Laertes.
CANTO XXIV
Hades guía a las almas de los pretendientes a las puertas de Hades, donde éstos le relatan su suerte a Agamemnón y Aquiles. Mientras tanto, Odiseo va a casa de Laertes y lo encuentra triste y empobrecido. La noticia de la matanza se ha propagado y el padre de Antínoo llega a buscar venganza. Empieza una nueva batalla. Laertes mata a Eupites. Atenea y Zeus, ayudan a hacer una tregua y hacen que haya un convenio de paz.
CUENTO: LA ODISEA
Anduvo Ulises diez años por el mar después de la guerra de Troya. No le fue tan mal como a sus compañeros en la tempestad que les mandó Poseidón como castigo por lo que le hicieron a Casandra en el templo de Artemisa (Diana). Diez años tuvieron que esperar su esposa Penélope y su hijo Telémaco en la isla de Ítaca su regreso.
Penélope era una hermosa mujer, cuando Ulises salió para la guerra de Troya su casa se le había llenado de pretendientes, que eran ejecutivos importantes, de unos reinos vecinos y no los podían echar porque la hospitalidad en Grecia era cosa seria, éstos le decían a Penélope, con el fin de que se decidiera por uno de ellos, que Ulises había muerto ya que habían pasado diez años después de la guerra y él no regresaba. Ella sospechaba que su marido estaba vivo, y para embolatar a estos pretendientes, les dijo que no los podía atender hasta que no acabara de tejer una mortaja muy trabajosa de hacer para su suegro, el padre de Ulises, Laertes. Y así se la pasaba todo el día, tejiendo, y por la noche al escondido, desbarataba lo que había tejido, y al otro día volvía a empezar.
Hasta que una criada fue a contarle a los pretendientes y éstos la cogieron en la noche desbaratando lo que había tejido en todo el día. Empezaron a acosarla para que escogiera a uno de ellos y así se pasaron los diez años hasta que llegó Ulises.
Estuvo Ulises nueve días luchando con las olas cuando venían de regreso de la guerra, hasta que llegaron a una isla, la de los comedores de lotos, que eran unas matas grandes y el que comiera su flor perdía el deseo de volver a casa y olvidaba todo lo que había pasado. Los de la isla les dieron flores de loto a los amigos de Ulises y ya no querían volver cuando Ulises los llamó para los buques. Los tuvo que llevar a la fuerza amarrados y arrastrados.
Llegaron a otro país, el de los cíclopes, que eran gigantes con un solo ojo en la frente y eran preferidos de Zeus que les había dado esta tierra con su ganado y sementeras.
Llegados allí, fue Ulises con doce de sus compañeros y entraron a una cueva grande, y llevaban un barril de vino para dárselo al que les diera provisiones ya que estaban escasos de ellas. En la cueva encontraron la puerta abierta y adentro ovejas y en las paredes calabazos llenos de leche y comida que empezaron a comer.
Cuando llegó el gigante que se llamaba Polifemo, con una partida de ovejas, entró y cerró la puerta, que era una pesada piedra. Sintió gente extraña y preguntó quién se encontraba allí, si eran piratas. Todos muertos de miedo menos Ulises que se le paró de frente le dijo que no eran piratas sino naúfragos que venían de la guerra de Troya y que necesitaban ayuda. Polifemo molesto estiró las manos y cogió uno de los hombres y se lo comió, después se recostó a descansar. Sabía que no le podían matar porque entre todos no podían mover la piedra de la entrada de la cueva y no podrían salir. Al otro día en la mañana se comió otros dos compañeros de Ulises, salió con sus ovejas y cerró con la plancha de piedra.
A Ulises se le ocurrió una idea, cuando regresó Polifemo se comió otros dos y Ulises le ofreció vino, el cual tomó hasta emborracharse. En este estado el gigante, Ulises y sus amigos le enterraron una estaca en el ojo dejándole ciego. Se levantó el gigante gritando del dolor y tratando de agarrarlos pero no los podía ver. Entonces quitó la plancha de piedra de la entrada y se sentó allí con las manos estiradas para coger al que tratara de salir. Ulises cogió de a tres ovejas y las amarró una detrás de otra y por debajo se metía uno de ellos escondido entre la lana y las ovejas iban saliendo y el gigante las tocaba por encima para verificar que no fuera nadie encima. Así lograron salir todos para sus buques. Desde allí le gritaron a Polifemo y éste les lanzó una piedra inmensa que casi voltea uno de los buques.
Luego llegaron a la isla de Eolo, el rey de los vientos, que los recibió muy bien y cuando se fueron a ir de allí, éste le regaló a Ulises un talego donde estaban metidos los vientos de las tempestades, encerrados para que no se salieran y pudieran regresar a su tierra.
Sus hombres por curiosidad abrieron el talego y se desata horrible tempestad que duró varios días y a duras penas llegaron a la tierra de los Lestrigones, gigantes que comían carne humana como los cíclopes y a medida que llegaban los buques los hacían pedazos y se comían la tripulación. Y así acabaron con todos, menos con la embarcación de Ulises que antes de entrar al puerto se dio cuenta y se alejó de allí.
Con los hombres que le quedaban, llegó a la isla de Eea, y vieron humo que salía del monte. Ulises se quedó en el barco con la mitad de la gente y la otra la mando allí, al mando de Euríloco para ver si encontraban ayuda.
Euríloco fue allí y encontró el palacio de Circe, que era una hermosa maga o bruja, rodeado de leones, lobos, panteras y tigres que eran hombres que Circe había encantado. Todo los hombres que llegaban allí les daba unas yerbas y los convertía en animales, que seguían pensando como hombres. Cuando se acercaron al palacio vieron esos animales mansos y escucharon que adentro cantaban y entraron al palacio, pero Euríloco esperó afuera con desconfianza.
Circe los atendió muy bien, les dio un brebaje a tomar y los convirtió en marranos, pero con sus mentes tan enteras como antes. Euríloco vio todo y fue a los buques a contarle a sus amigos lo que había pasado.
Ulises salió para el palacio de Circe a salvar a sus compañeros y en el camino lo atajó un joven, que era el dios Hermes (Mercurio), el mensajero de los dioses, y le dijo que se tomara un brebaje que le dio, y que podía comer lo que Circe le diera sin hacerle efecto, luego le dijo que la amenazara con la espada y le hiciera prometer que no le haría más daño a él ni a sus amigos.
Y así paso. Cuando Circe vio que no le hacía efecto nada, lo abrazó y se dio cuenta que era Ulises y se enamoró de él. Volvió a la normalidad a los demás hombres que había convertido en marranos y se quedaron disfrutando de los placeres y de las mujeres que habían allí ya que Circe hizo el modo de que se quedaran un año entero. Antes de irse, Circe le dijo a Ulises que fuera al Hades donde el adivino Tiresias para que le indicara que tenía que hacer para volver sano y salvo a su tierra. En la despedida que les hizo Circe, el menor de los hombres de Ulises, Elpenor, que estaba en una terraza durmiendo una borrachera, sintió la bulla de los otros, y se despertó asustado, salió corriendo olvidando donde se encontraba y cayó al piso matándose.
Hicieron lo que les dijo Circe. Para ir al Hades tenían que atravesar un río y allí tenían que abrir una hueco muy grande en la tierra y llenarlo de sangre de chivo para que las almas vinieran a tomarla, pues les encantaba la sangre, y cuando llegaran no dejarlas arrimar hasta que llegara el alma de Tiresias y ese sí podía tomársela. Cuando estuvo bien lleno llamó a Ulises y le dijo que la única recomendación que les hacía era que cuando llegaran a la isla de Tinacria, donde el Sol tiene su ganado, no vayan a tocar un solo novillo, que se lo advirtiera a sus hombres. siguieron su viaje.
Días después pasaron por la isla de las Sirenas. La maga Circe le había hablado a Ulises de ellas, que eran tres mujeres hermosas mitad mujer, mitad pez, comían carne humana y cantaban muy hermoso. Una tocaba guitarra o cítara, la otra flauta y la otra cantaba, y el que las llegara a oír se iba para allá como hipnotizado, y se lo comían. Le dijo que tapara los oídos de los hombres con cera y que lo amarraran a él bien fuerte a un palo del buque para que pudiera oírlas sin peligro.
Cuando pasaron por frente de ellas, Ulises le gritaba a sus hombres que le soltaran pero ellos no lo hicieron. Así pasaron de este peligro.
Después pasaron por entre Escila y Caribdis. Escila era una roca muy azarosa, llena de filos y puntas que atraía lo que pasara cerca, había que pasar retirados para que no atrajera el buque y se volviera astillas al chocar con ella. Al frente estaba Caribdis, que era un remolino que se tragaba todo lo que se le acercara, y a los tres días lo expulsaba de nuevo, cuando ya era demasiado tarde. Para pasar por acá, la diosa Atenea (Minerva), que los protegía, les ayudó, haciendo que el barco pasara a toda velocidad y Caribdis sólo se alcanzo a tragar a seis de los tripulantes.
Días después llegaron a la isla de Tinacria, donde el Sol tenía su ganado. En un descuido de Ulises, sus amigos mataron algunos novillos para comérselos, diciéndole después a Ulises que no resistían el hambre y que por eso lo habían hecho. El Sol se fue para donde Zeus y le pidio que los castigara. Éste, lanzó un rayo al buque, que lo hizo hundir junto con sus trupulantes, salvándose solamente Ulises ya que él no había tomado parte en lo de los novillos y porque Atenea lo protegía. Nadando tres días llegó por fin a tierra firme, a la isla de Calipso que era una hermosa ninfa que vívia allí sola. Ésta, retuvo a Ulises en esta isla, durante cinco años.
Atenea compadecida de Ulises, le rogó a los otros dioses que no le atormentaran más, y que lo dejaran llegar tranquilo a su hogar. Todos los dioses, excepto Poseidón (Neptuno) accedieron. Zeus mandó a Hermes (Mercurio) donde Calipso a decirle que dejara ir a Ulises. Ésta le suministró herramientas para construir una balsa. En cuatro días la acabó.
Diecisiete días navegó hasta que alcanzó a ver tierra, pero Poseidón, que estaba en su contra, le vio y le envió una tormenta horrible. Salió en su ayuda Ino, la diosa de los navegantes, que se le acercó volando bajo y le dijo que la única forma de salvarse era a nado y le prestó un velo mágico con el cual no le pasaba nada mientras estuviera en el mar. Cuando se fue Poseidón, Atenea calmó las olas y así pudo nadar Ulises con el velo de Ino amarrado al cuello. Nadó dos días y dos noches hasta que llegó a la tierra de los feacios, gente hospitalaria. Su rey Alcinoo y su esposa Arete, tenían una sola hija, Nausicaa. La hermosa Nausicaa fue con sus sirvientas, que las trataba como amigas, a lavar ropa a la orilla del mar y a bañarse con aceite de oliva. Cuando ya iban a salir para el palacio alcanzaron a ver un hombre desnudo que se acercaba a ellas, todas salieron corriendo menos Nausicaa que le esperó para ver quién era y qué hacía allí. Ulises se le presentó y le dijo que le ayudara. Ésta le dio ropa y le llevó al palacio donde lo recibieron muy bien. Ulises les contó la historia desde que salieron de Troya y todos le escuchaban asombrados.
El rey lo mandó para Ítaca, su tierra, con presentes. Allí, en Ítaca, se le presentó la diosa Atenea en forma de muchacho de buena presencia para decirle que ya estaba en Ítaca, luego se le dio a conocer y le contó como estaban las cosas allí y en la casa de su esposa penélope, también le contó lo de los pretendientes. Lo convirtió en limosnero para que no le reconocieran y lo mandó a pedirle posada a Eumeo, que era el que cuidaba los cerdos, desde antes de la guerra y era de confianza. También le dijo que le esperara allí que le iba a traer a su hijo Telémaco que estaba en casa de Menelao y Helena.
Atenea quería mucho a Telémaco lo mismo que a su padre por ser como éste, justo y valiente. La diosa una vez se disfrazó de forastero y se sentó junto al palacio de Penélope, cuando salió Telémaco, regañó a sus sirvientes porque no habían hecho entrar al forastero a darle posada y a atenderlo. Así lo hicieron, y le pregunta el forastero, ya adentro, a Telémaco que quiénes eran esos hombres que se la pasaban bebiendo y sin trabajar, a lo cual éste respondió que eran los pretendientes de su madre, le contó que era el hijo de Ulises y que hacía veinte años lo estaban esperando para que pusiera orden y echara a esos hombres de la casa. Atenea en la figura de forastero le aconsejó a Telémaco que fuera a preguntarle al viejo Néstor y a Menelao sobre su padre.
Telémaco entusiasmado hizo llamar a lo viejos que formaban la asamblea para comentarles sobre sus planes. Entre éstos habían algunos de los pretendientes de su madre que lo hicieron desanimar. Telémaco se fue para la playa a pedirle a Atenea que le ayudara a encontrar a su padre. Esta diosa se puso en la figura de Mentor, que era el sabio que más confianza le tenía Ulises. Se le apareció entonces este Mentor a Telémaco y le preparó un barco diciéndole que le iba a acompañar a buscar a su padre.
Salieron esa noche para la isla de Pilos donde vivía el viejo Néstor. Cuando llegaron allí, éste les dijo que no sabía donde estaba Ulises desde que habían salido de la guerra, que tal vez Menelao lo sabría. Llegó allí Telémaco con un hijo de Néstor que le había acompañado, Mentor se quedó cuidando el barco. Menelao y Helena los reyes de Esparta, los recibieron muy bien. Menelao les contó lo que le había dicho Proteo sobre Ulises hace muchos años: "Cuando estaba yo varado con mi gente en la isla de Faros y muriéndonos de hambre llegó una diosa del mar que era hija de Proteo, otro dios del mar, y nos dijo que su padre, Proteo, los podía ayudar a salir de allí pero que teníamos que obligarlo por la fuerza a que nos ayudara. Y resulta que Proteo salía todas las mañanas a la playa y se recostaba allí al lado de unas focas. Cuando supe esto, cavamos cuatro huecos alrededor de donde él se acostaba y nos metimos allí tres compañeros y yo tapados con cueros de focas, cuando él llegó y se acostó, salimos nosotros y lo cogimos entre los cuatro de pies y manos. El dios cambiaba de figura, unas veces se volvía león, otras dragón, y hasta árbol, etc., pero nosotros no lo soltábamos hasta que al fin tuvo que ayudarnos a salir de allí. También nos contó que Ulises estaba en una isla en poder de Calipso. Y eso es todo lo que sé de tu padre".
Apenas acabó Menelao su relato se fueron a dormir y al otro día salieron de nuevo para el barco. Telémaco regresó a Ítaca y fue a saludar al viejo Eumeo y a preguntarle que novedades había. Cuando llegó allí se encontró a un viejo limosnero que estaba ayudándole a Eumeo. Telémaco mandó a Eumeo a casa de su madre para que diera la noticia de su regreso.
Atenea le dio a Ulises su figura original y le dijo que le contara a Telémaco quién era. Después de presentársele Ulises a Telémaco, éste se puso muy feliz y le contó todo lo que estaba sucediendo en el reino. Ulises se puso como una fiera.
Mandó a su hijo al palacio a esconder todas las armas, menos las de ellos dos, que él iba a esperar al viejo Eumeo. Cuando volvió Eumeo encontró a Ulises de nuevo en la figura de anciano limosnero.
Salieron los dos ancianos para el palacio y allí le reconoció su perro Argos que se puso muy feliz pero que de inmediato murió después de veinte años de espera.
Ulises en figura de limosnero entró al salón donde estaban los pretendientes y uno de estos lo echó. Cuando Penélope se enteró de esto, les dijo a los pretendientes que le trajeran presentes para ver si se resolvía por alguno. Todos salieron de inmediato y ella hizo entrar al anciano para pedirle disculpas y para atenderlo. El anciano empezó a contarle sobre Ulises y ella empezó a llorar, pero él no se daba a conocer. Entonces Penélope hizo llamar a una vieja sirvienta llamada Euriclea para que le lavara los pies al anciano y le diera ropa nueva. Esta criada había sido la niñera de Ulises cuando pequeño y a él le dio temor que lo reconociera por una cicatriz que tenía en un pie. Así fue, cuando ella vio la cicatriz iba a gritar pero Ulises la atajó y le dijo que no le contara a nadie.
Al otro día, Ulises le pidió a Atenea que le ayudara a acabar con todos los pretendientes. Penélope ya tenía un plan para acabar con ellos. Fue ella a buscar el viejo arco de Ulises, que era tan sumamente tieso y duro que él era el único que podía estirarlo para disparar flechas. Penélope se apareció con el arco donde los pretendientes y les dijo que el que fuera capaz de disparar una flecha que pase doce argollas en fila, ese sería su esposo.
Todos intentaron y ninguno podía siquiera estirarlo. Ulises que estaba ahí curioseando llamó a Eumeo y a otro criado de confianza y les dijo que él era Ulises, que una diosa lo había convertido en limosnero y les mostró la cicatriz, que ellos ya la conocían, para convencerlos. Ulises mandó a Eumeo a que cuidara las habitaciones de las criadas para que ninguno de los pretendientes entrara y saliera de allí, y al criado le dijo que cuidara la puerta de atrás para que ninguno huyera por ese sitio.
Cuando el último de los pretendientes no pudo con el arco, Ulises dijo que el quería intentarlo. Se armó gran alboroto por esto, los pretendientes decían que el no tenía derecho y Telémaco que estaba allí les dijo que todos tenían derecho y al anciano le dijo que bien podía intentarlo. Ulises estira el arco con suma facilidad y dispara la flecha que va a parar entre las doce argollas, luego dispara otra flecha con la que mata a uno de los pretendientes, los otros fueron a buscar sus armas pero no las encontraban porque Telémaco las había escondido, luego fueron a huir pero todas las puertas estaban trancadas, Ulises y Telémaco empezaron a matarlos a todos y a lo último faltaban sólo dos que se el arrodillaron a Ulises para pedirle que les perdonara la vida, uno era sacerdote y el otro poeta, mató al sacerdote y le perdonó la vida al poeta porque un hombre que hacía versos tan bonitos merecía vivir.
Después de esta matazon fue Euriclea donde Penélope a decirle que Ulises había regresado y era el anciano al que ella había ayudado y que él era el que había matado a todos los pretendientes, que viniera a verlo. Penélope fue y se encontró con Ulises al que Atenea le había dado su forma. Se abrazaron y fueron felices.
Introducción.-Ulises, rey de Itaca, en griego era llamado "Odiseo" (Ulises =Odiseo) por eso el poema de Homero que cuenta el viaje de Ulises, desde Troya hasta Itaca, se llama "Odisea".La guerra de Troya duró diez años y terminó gracias a que a Ulises se le ocurrió la idea de engañar a los troyanos haciéndoles creer que los griegos se marchaban, dejándoles de regalo un enorme caballo de madera (el famoso caballo de Troya) que estaba hueco por dentro (pero eso es otra historia y te la contaré en otro momento.) Cuando terminó la guerra todos los reyes y guerreros griegos volvieron a sus casas. Ulises salió de Troya con sus hombres, en doce barcos, todos tenían muchas ganas de volver a su tierra. Ulises estaba deseando volver a ver a su esposa Penélope y a su hijo Telémaco, al que no veía desde que era muy pequeñito.
Pero los dioses habían preparado a Ulises un largo y accidentado viaje, desde Troya hasta Itaca, que duraría diez años más, cuyo relato conocemos con el nombre de "Odisea".
El País de los lotófagos.- (lotófago =comedor de loto)
Cuando salieron de Troya los vientos les fueron desfavorables y llevaron los barcos a la deriva hacia el sur, muy lejos de la ruta de Itaca. Después de muchos días de viaje llegaron al País del Loto donde la gente se alimentaba sólo de flores. Los tres hombres que Ulises mandó a por agua y provisiones a tierra fueron recibidos muy amistosamente por los habitantes de este País que les ofrecieron para comer la "flor del loto", una flor de un dulzor tan maravilloso que los que la comían se olvidaban de todo y sólo querían quedarse para siempre en esa tierra y vivir en un sueño feliz, sin preocuparse de nada. Cuando Ulises descubrió lo que había ocurrido desembarcó con el resto de sus compañeros, ató de pies y manos a los tres hombres adormecidos por la flor del loto, los llevó a los barcos y, temiendo que otros hombres probaran también el loto, ordenó que desplegaran las velas y remaran con fuerza para escapar cuanto antes del País de los lotófagos.
La tierra de los cíclopes.-
Llegaron después a la isla de Sicilia donde vivían los cíclopes, unos gigantes muy feroces, con un solo ojo en el centro de la frente que vivían en cuevas. El más malo de todos los cíclopes era Polifemo, hijo del dios Poseidón, que tenía numerosos rebaños de ovejas y cabras.
Ulises sin saber nada de los cíclopes fue a explorar la isla con doce de sus hombres llevando un odre de vino y un saco de comida. Llegaron a la cueva de Polifemo, que estaba en el monte con sus rebaños, y los compañeros de Ulises cogieron quesos, leche, corderos y chivos y quisieron marcharse rápidamente de aquel lugar. Pero Ulises quiso quedarse para conocer al dueño de aquel sitio.Cuando se hizo de noche llegó Polifemo con su rebaño y al descubrir a Ulises y a sus doce compañeros dentro de la cueva se enfadó mucho, empezó a gritar, cerró la entrada con una enorme piedra, agarró a dos de los hombres y se los comió.
Entonces Ulises le ofreció el vino y la comida que llevaba. Cuando el cíclope le preguntó cómo se llamaba, el astuto Ulises, le dijo: - Me llamo "Nadie". Polifemo le contestó:- A ti "Nadie" te comeré el último como prueba de mi hospitalidad.Polifemo se bebió todo el vino, se emborrachó y se quedó dormido. Entonces Ulises, ayudado por sus hombres, aprovechó para clavarle el tronco afilado de un olivo, calentado al rojo vivo, en el único ojo del cíclope que se despertó del dolor dando muchos gritos y quejándose.
Al oír sus voces llegaron muchos cíclopes a la puerta de la caverna y le preguntaron si alguien le había hecho daño, Polifemo les dijo que: - "Nadie" me ha hecho daño.Al oír esto los otros cíclopes se fueron pensando que no le pasaba nada.Después Polifemo quitó la piedra que tapaba la salida de la cueva y se sentó fuera, extendiendo los brazos, de vez en cuando, para que no se le escapara ningún hombre. El ingenioso Ulises ató las ovejas de tres en tres y debajo iba atando a uno de sus hombres, finalmente se sujetó a la barriga del cordero más grande del rebaño. Por la mañana temprano las ovejas y los carneros salieron fuera de la cueva a pacer y así pudieron escaparse sin que Polifemo se diera cuenta del engaño.Llegaron a los barcos y cuando estaban bien lejos de la isla Ulises le gritó al cíclope:- Polifemo, si alguien alguna vez te pregunta quién te dejó ciego dile que fue Ulises rey de Itaca.
Entonces Polifemo suplicó a su padre Poseidón, dios del mar, que castigara a Ulises, con estas palabras:
- Escúchame Poseidón y concédeme el deseo que Odiseo no pueda nunca volver a su palacio. Pero si está destinado a regresar a su País, que sea tarde y mal, después de perder a todos sus compañeros. A partir de este momento la cólera de Poseidón perseguirá a Ulises durante el resto de su viaje.
La isla de Eolo.-
Llegaron a Eolia, la isla donde vivía Eolo, dios de los vientos, que los recibió con mucha hospitalidad. Después de descansar durante un mes Ulises le rogó a Eolo que le ayudara a volver a su casa. Eolo impulsó las naves de Ulises hacia Itaca con vientos favorables y, para que nada pudiera interferir en el camino de regreso, puso todos los vientos desfavorables dentro de un odre, que había fabricado con la piel de un toro.
Estuvieron navegando durante diez días hasta que vieron las costas de Itaca. Parecía que el viaje se iba a acabar. Pero Ulises, que estaba muy cansado, se quedó dormido y sus compañeros no pudiendo vencer a la curiosidad abrieron el odre de los vientos, pensando que contenía oro y plata regalo de Eolo a Ulises y, al liberarse todos los vientos desfavorables, se desató una violenta tormenta que llevó los barcos, otra vez, a la isla de Eolia.
Desesperado Ulises desembarcó con algunos de sus hombres para pedirle, otra vez, a Eolo que le ayudara a regresar a Itaca. Pero Eolo se asustó mucho al ver a Ulises porque pensó que era un hombre aborrecido por los dioses y lo echó de su isla diciéndole:-¡Márchate de mi isla, no voy a ayudar más veces a un hombre al que los dioses odian!
El País de los Lestrigones.-
Navegaron durante siete días y llegaron a la tierra de los Lestrigones.Ulises envió tres hombres a explorar y llegaron hasta un castillo donde vivía el rey de aquellas tierras que era el gigante Antífate al cual le gustaba comer seres humanos y nada más verlos se comió a uno de los exploradores de Ulises. Los otros dos salieron corriendo y avisaron a Ulises del peligro pero, ya era demasiado tarde porque avisados por su rey, llegaron muchísimos gigantes lestrigones que desde lo alto de las rocas lanzaron piedras contra los barcos y se comieron todos los hombres que capturaron.
Hundieron todos los barcos menos el de Ulises en el que escaparon los pocos hombres que se salvaron de aquella horrible matanza.
Circe la hechicera.-
Con un solo barco y unos pocos hombres Ulises llegó a la isla de Eea, donde vivía la maga Circe, una bellísima hechicera que convertía a las personas en animales.Ulises se quedó en el barco con la mitad de sus hombres y mandó a Euríloco bajar a tierra con la otra mitad, llegaron al palacio de Circe y vieron que estaba rodeado por numerosos lobos y leones, que en realidad eran marineros que la maga había hechizado, y que al acercarse, en lugar de atacarles se ponían de pié sobre las patas traseras y les acariciaban.
Cuando los vio Circe les invitó a pasar a su palacio y les preparó una gran comida, todos entraron menos el prudente Euríloco que se quedó fuera observando. La maga Circe les sirvió una comida embrujada, convirtió a los hombres de Ulises en cerdos y los metió en una pocilga.
Euríloco volvió corriendo para contar lo que había pasado y Ulises se fue solo a salvar a sus compañeros. En el camino se le apareció el dios Hermes que le previno de los trucos de Circe y le dio una flor, que sólo conocían los dioses, cuyo olor le protegería de los hechizos de la maga.
Cuando Ulises llegó al palacio de Circe, esta le preparó también una comida embrujada y cuando terminaron de comer tocó con su varita en el hombro de Ulises diciéndole: - Vete a reunirte con tus compañeros a la pocilga.
Pero Ulises se levantó de un salto con la espada en la mano y se lanzó sobre la hechicera como para matarla y Circe se arrojó al suelo, se puso a llorar y le pidió perdón a Ulises diciéndole:
- ¿Quién eres? ¿Por qué mi magia no te hace efecto?
- Ulises le ordenó que transformara a sus compañeros y a todos los marineros que tenía embrujados en humanos y mandó venir a los que estaban esperando en el barco. La hechicera les ofreció su palacio para que descansaran de su largo viaje y allí se quedaron durante un año.
La reina Penélope.-
Mientras tanto en Itaca la reina Penélope continuaba esperando el regreso de Ulises. Los griegos habían regresado ya de la guerra de Troya y por eso todos pensaban que Ulises había muerto.
El palacio de Ulises se había llenado de nobles que querían casarse con la reina Penélope. Los pretendientes de Penélope sabían que el que se casara con la reina se convertiría en el nuevo rey de Itaca.
Penélope les había engañado diciéndoles que elegiría nuevo esposo cuando terminara un bordado que estaba tejiendo. Pero la astuta Penélope, para retrasar la boda, deshacía por las noches lo que tejía durante el día.
Viaje al Hades.-
Ulises y sus hombres decidieron continuar el viaje de regreso a Itaca.Circe les dijo que antes tenían que ir al Hades para que el adivino Tiresias de Tebas les aconsejara sobre lo que tenían que hacer. Viajaron en su barco al Hades y ofrendaron un cordero y una oveja negra al adivino, que le dijo a Ulises:- Hay un dios que está haciendo penoso tu viaje de vuelta por haber cegado a su hijo. Pasarás por la isla Tinacria donde pacen las vacas y ovejas del dios Sol, debes respetarlas, si les causas algún daño perderás tu barco y a todos tus compañeros.
Los consejos de Circe.-
Volvieron a la isla Eea y la maga Circe se reunió con Ulises para ayudarle en el viaje de vuelta. Circe le dijo a Ulises:
- Primero pasarás junto a la costa de las tres sirenas. Cuando los marineros oyen su dulce canto, quedan hechizados, se sumergen en el mar y no vuelven jamás. Deberás tapar los oídos de tus hombres con cera y ordenar que te aten al mástil de tu barco para así poder oír sus canciones sin peligro.
- Después tu barco debe pasar por un lugar muy peligroso entre dos escollos. A un lado vive la divina Caribdis que tres veces al día absorbe las aguas del mar y otras tres veces las vomita y al otro la terrible Escila monstruo de doce patas y seis cabezas con seis larguísimos cuellos. Para pasar deberás arrimarte al escollo de Escila que te arrebatará seis de tus compañeros, pero es la única posibilidad de salvar el barco y al resto de tus hombres.
- Luego llegaréis a la isla del Tridente donde pacen los rebaños del dios Sol, debes respetarlos porque de lo contrario perderás tu barco y a todos tus compañeros.
Las sirenas.-
Emprendieron el viaje y llegaron a la costa de las sirenas. Ulises tapó con cera los oídos de sus hombres y les ordenó que lo ataran al mástil.
Cuando vieron el barco las tres sirenas, Parténope, Leucosia y Ligia, cantaron tan dulcemente que Ulises suplicó a sus hombres que lo soltaran. Pero los compañeros de Ulises remaron con fuerza y se alejaron de la costa. Las tres sirenas se suicidaron porque no pudieron atraer a Ulises. En el lugar donde fue enterrada Parténope se fundó más tarde la ciudad de Nápoles.
Caribdis y Escila.-
Desataron a Ulises y se quitaron la cera de los oídos. A lo lejos oyeron un gran ruido como de batir de olas. Ulises sabía que se trataba de Caribdis y así habló a sus compañeros:- ¡Remad con fuerza que tenemos que pasar entre esos peñascos para llegar a Itaca!.Dirigieron el barco hacia el estrecho, evitando el lado en el que estaba Caribdis que primero sorbía el agua con gran ruido, dejando a la vista el fondo arenoso del mar, y luego la vomitaba levantando una gran nube de vapor y espuma que cubría todo el promontorio. Ante la terrible visión que tenían ante sus ojos los hombres estaban como petrificados y Ulises tenía que ir recorriendo el barco animándolos a todos y obligándoles a remar. Cuando pasaron por el estrecho iban mirando a Caribdis y de repente, por el otro lado, aparecieron las seis cabezas de Escila que se llevaron a seis compañeros de Ulises.Dejaron atrás las horribles Caribdis y Escila y avistaron la isla del dios Sol.
Ulises recordando las profecías del adivino Tiresias de Tebas y de la maga Circe reunió a los pocos hombres que le quedaban y les dijo:
- No podemos parar en esta isla porque aquí viven las vacas y ovejas del dios Sol y si alguien hace daño a esos animales sagrados será castigado por el dios Sol y por todos los dioses del Olimpo.
- Pero los hombres estaban agotados y Euríloco habló en nombre de todos y le dijo a Ulises:- No tenemos tu fuerza Ulises, necesitamos descansar en la isla, aunque solo sea por esta noche, y mañana por la mañana continuar el viaje. Ante la insistencia de sus compañeros Ulises accedió a parar unas horas en la isla, aunque les hizo prometer que no tocarían ni uno solo de los animales del dios Sol.
La isla del dios Sol.-
En cuanto desembarcaron Zeus desató un fuerte viento que no les dejó salir de la isla durante treinta días. Pronto se terminó la comida y el vino que les había regalado Circe y sólo comían lo que podían pescar o cazar. Cuando llegó el hambre empezaron las primeras protestas. Un día que Ulises estaba paseando por la isla, Euríloco aprovechó para hablar a sus compañeros:
- Oídme, es terrible ser castigado por los dioses, pero es mucho peor morir de hambre teniendo a nuestro alcance esas vacas tan gordas. Así habló Eurícolo y convenció a los hombres que, rápidamente, sacrificaron las mejores vacas del dios Sol y se las comieron. Cuando Ulises regresó y vió lo que había pasado se enfadó mucho pero ya no había remedio porque el dios Sol había pedido a Zeus que castigara a los hombres que habían matado a sus vacas. Dejó de soplar el viento, subieron al barco y remaron con fuerza para escapar de la isla y del castigo de los dioses. Pero Zeus envió un rayo que partió el barco por la mitad y lo hundió en el fondo del mar. Se ahogaron todos los hombres menos Ulises, que, agarrado a un trozo de madera, llegó a la isla Ogigia donde vivía la ninfa Calipso.
La ninfa Calipso.-
La isla Ogigia estaba en el fin del mundo. Calipso vivía en una gran cueva cuya entrada estaba oculta por una parra. Al lado de la cueva había una verde pradera de perejil y lirios, regada por cuatro riachuelos y bosquecillos de olmos, chopos, álamos y cipreses.
Calipso se enamoró de Ulises y lo retuvo en la isla durante siete años. Le prometió la inmortalidad y la eterna juventud si se quedaba para siempre con élla, pero Ulises no podía olvidar a su familia y todas las tardes se sentaba en la costa, a mirar el mar, añorando Itaca y lloraba de tristeza pensando en Penélope y en su hijo Telémaco.
La asamblea de los dioses.-
Una vez que Poseidón no estaba en el Olimpo, porque había ido al país de los negros, la diosa Atenea aprovechó la ocasión para explicar a Zeus que la ninfa Calipso estaba reteniendo a Ulises en contra de su voluntad y pedirle que lo liberara.Zeus accedió a la petición de Atenea y envió a Hermes a la isla Ogigia para que ordenara a Calipso que dejara marchar de su isla a Ulises. Zeus había decidido que Ulises viajaría en una balsa de madera hasta la tierra de los feacios, los cuales le tratarían como a un dios, le regalarían oro y hermosas vestiduras y lo llevarían en un barco a Itaca.
Viaje a Feacia.-
Hermes, el mensajero de los dioses, se dirige a la isla de Calipso y le transmite las órdenes de Zeus. Calipso no tiene más remedio que obedecer y le da a Ulises las herramientas necesarias para que construya una balsa. Durante cuatro días trabajó Ulises sin descanso hasta que terminó de prepararlo todo. Calipso dió a Ulises un odre de agua, otro de vino y un zurrón con provisiones, hizo soplar una ligera brisa y lo despidió.
Lleno de alegría Ulises dejó la isla Ogigia, estuvo navegando en alta mar durante diecisiete días, hasta que el día decimoctavo avistó las costas de Feacia. Pero en ese momento Poseidón regresaba de su viaje del país de sus amigos, los negros de Etiopía, y vio a Ulises acercándose a la costa. Poseidón encolerizado envió una gran ola contra la balsa y la hizo volcar. Ulises cayó al agua, aunque con gran esfuerzo consiguió salir del fondo del mar y subirse otra vez a la balsa, entonces Poseidón hizo soplar todos los vientos del mar, el Bóreas, el Euro, el Noto y el Céfiro, los cuales empujaron de un lado a otro la balsa de Ulises sin dejarle llegar a tierra.
Durante dos días y dos noches estuvo Ulises a merced de las olas hasta que la diosa Atenea cerró el paso a los vientos y calmó el mar. Ulises llegó agotado a las playas de Feacia, buscó refugio debajo de un olivo y se durmió tapándose con hojas secas.
El rey Alkinoo y la princesa Nausicaa.-
Cuando estaba a punto de amanecer la diosa Atenea se dirigió al palacio de Alkinoo, rey de los feacios, y encontró a la hija del rey, la hermosa princesa Nausicaa, durmiendo. Entonces tomó la forma de una de las amigas de la princesa y le dijo:- ¡Nausicaa, está muy cerca el día de tu boda!, tienes que ir al río a lavar tus vestiduras y las de tu familia.
Y dicho esto Atenea desapareció y volvió al Olimpo. Nausicaa se despertó recordando lo que había soñado y corrió a pedirle permiso a su padre para ir al río, a los lavaderos que estaban junto al mar que bañaba las costas de los feacios.En un carro tirado por dos mulas Nausicaa se dirigió al río con varias de sus esclavas llevando los vestidos de toda su familia. Su madre les dio un odre de vino y una cesta llena de comida para que pudieran estar todo el día junto al mar.
Cuando llegaron al mar las esclavas sacaron las ropas del carro y, después de lavarlas, las extendieron sobre la arena de la playa. Mientras los vestidos se secaban Nausicaa y sus esclavas se bañaron y comieron. Después de comer se pusieron a jugar a la pelota. El griterío de las muchachas despertó a Ulises que dormía cerca de allí. La visión de Ulises desnudo, sucio, lleno de salitre y con el cuerpo curtido por el mar asustó a todas las mujeres, que salieron corriendo, excepto a la princesa Nausicaa que permaneció de pié ante Ulises.Ulises intentó explicar su situación a la princesa:
- Hermosa muchacha, durante veinte días he luchado contra el mar hasta que pude llegar a esta playa. Te ruego que me des algo para cubrir mi desnudez y me indiques como puedo llegar a la ciudad.
- Extranjero, respondió la princesa, estás en Feacia, yo soy Nausicaa la hija de Alkinoo, rey de los feacios, y en este país no te faltará ni ropa ni ninguna otra cosa porque los feacios sabemos tratar a las personas necesitadas. Y diciendo esto llamó a las esclavas y les ordenó que dieran de comer y beber a Ulises, le bañaran y le proporcionaran vestiduras. Cuando Ulises llegó a la ciudad de los feacios lo primero que hizo fue dirigirse al palacio y presentarse ante la reina Arete y el rey Alkinoo para rogarles que le ayudaran a volver a Itaca, su patria. El buen rey Alkinoo pensó que aquél náufrago lo había enviado el dios Zeus para probar su hospitalidad y la de todo su pueblo por lo que ordenó que se organizaran unas fiestas en honor de su huésped y que se preparara un barco con cincuenta y dos valientes y expertos remeros para llevar a Ulises a Itaca. Durante dos días se celebraron banquetes y juegos deportivos en los que los feacios demostraron su habilidad en la poesía, la danza, la carrera y otros deportes. Los príncipes feacios obsequiaron a Ulises con lujosas vestiduras, gran cantidad de oro y valiosos regalos.
Viaje a Itaca.-
Después de las fiestas todos quisieron despedir a Ulises y lo acompañaron hasta el puerto. Desde el barco Ulises les dijo adiós con la mano, muy agradecido por lo bien que le habían tratado. Los feacios remaban con tanta fuerza que el barco se deslizaba a gran velocidad sobre las aguas del mar. A Ulises le habían preparado una cama, en la popa, para que su viaje fuera más cómodo. Muy pronto, agotado por tantas emociones, y mecido por los rítmicos movimientos de la nave, cayó en un sueño dulce y profundo. Ese mismo día, antes de anochecer, la nave feacia arribó a las costas de Itaca. Los remeros feacios sacaron a Ulises del barco sin despertarlo y lo dejaron en la playa con todos los tesoros que le habían regalado. Inmediatamente iniciaron el viaje de vuelta.El dios Poseidón, al enterarse que Ulises había llegado a Itaca, se dirigió a Feacia para castigar a los que habían ayudado a Ulises y cuando el barco estaba dentro del puerto lo rozó con sus dedos convirtiéndolo en piedra que rápidamente echó raíces en el fondo del mar. Los feacios se asombraron al ver su barco petrificado. Entonces el rey Alkinoo tomó la palabra y les dijo:
- Feacios, ahora recuerdo la antigua profecía que decía que un día el dios Poseidón celoso de la habilidad de los remeros feacios para transportar hombres por el mar convertiría una de nuestras naves en piedra y después crearía una gran montaña de piedra enfrente de nuestra ciudad que nos impediría ver el mar. Ofrezcamos doce toros en sacrificio al dios Poseidón para implorar su compasión y aplacar su cólera.
Ulises se despierta en Itaca.-
Cuando Ulises despertó no reconoció el paisaje de su tierra natal.A su lado estaban los tesoros que le habían regalado los feacios pero le preocupó no saber dónde se encontraba. Atenea quiso ayudarle una vez más y, para no asustarlo, se presentó ante él adoptando la forma de un pastorcillo.Al ver llegar al pastor Ulises le preguntó:
- Pastor, por favor, ¿puedes decirme cómo se llama este país?
- Estás en Itaca, le contestó el pastorcillo.
Ulises sintió una inmensa alegría, después de tantos años de penurias y sufrimientos por fin había llegado a su patria.
Cuando Ulises se tranquilizó Atenea se mostró como diosa y le dijo:- Soy la diosa Atenea y desde que saliste de Troya he estado siempre a tu lado en los momentos difíciles, cuidándote y velando por tí. Aunque ya estás en Itaca no pienses que los peligros han acabado. Tu palacio está lleno de príncipes y nobles que pretenden casarse con tu esposa, la hermosa reina Penélope, para así convertirse en el nuevo rey de Itaca. Los pretendientes de tu esposa llevan tres años ocupando tu palacio comiendo, bebiendo y gastando tu dinero. Mientras tanto tu fiel esposa, con el corazón entristecido, espera todos los días tu regreso.Atenea aconsejó a Ulises que guardara los regalos de los feacios en la cueva de las ninfas Náyades, después puso una gran piedra en la entrada para que nadie pudiera robarlos. Por último Atenea cambió el aspecto de Ulises, para que nadie pudiera reconocerlo, transformándole en un anciano de piel arrugada con ropas sucias y harapientas.Antes de marcharse Atenea dio las últimas instrucciones a Ulises:- Dirígete a la casa de tu porquerizo Eumeo pero recuerda que no debes decir a nadie quién eres.
Eumeo, el porquerizo.-
Eumeo recibió al mendigo con gran hospitalidad. Le contó la prolongada ausencia de su rey, la pena que sentía por tener que engordar a los cerdos de su amo para que luego se los comieran otros, la glotonería de los pretendientes que cada día le exigían un cerdo bien cebado para saciar su apetito y las desventuras de la fiel reina Penélope a la que querían obligar a casarse en contra de su voluntad.Ulises, el falso mendigo, se hizo pasar por un viajero de Creta al que el destino había dejado sin dinero y le aseguró que Ulises estaba vivo porque había oído hablar de él durante sus viajes y que sabía que pronto regresaría a Itaca.Al anochecer llegaron otros porquerizos de los campos con los cerdos y cuando llegó la hora de cenar prepararon cerdo asado en honor de su huésped. Después de cenar Ulises los entretuvo con historias sobre la guerra de Troya. Eumeo preparó para su huésped una cama cerca del fuego donde Ulises durmió plácidamente con la alegría de estar de nuevo en Itaca y orgulloso de ver lo bien que cuidaba Eumeo de sus bienes.
El regreso de Telémaco.-
Telémaco había ido a Esparta para preguntarle al rey Menelao por su padre. Por la noche se le apareció la diosa Atenea y le dijo que tenía que volver rápidamente a Itaca porque los pretendientes le estaban exigiendo a su madre que eligiera, sin más demora, esposo para casarse. Le advirtió de los peligros del viaje de vuelta porque algunos de los pretendientes, encabezados por Antinoos, le estaban esperando con un barco para atacarle y, por ultimo, le aconsejó que navegara de noche y que cuando llegara a Itaca evitara el puerto, desembarcara en la playa y se dirigiera a pié hasta la casa de Eumeo, el porquerizo.
Por la mañana cuando se estaba despidiendo de los reyes Menelao y Helena un águila bajó de la montaña y se llevó en las garras una oca que estaba en un corral. La reina Helena profetizó que al igual que el águila había llegado de las montañas para llevarse la oca, Ulises regresaría a su tierra para recuperar todo lo que le pertenecía. Telémaco desembarca en Itaca y se dirige andando a casa de Eumeo, que lo recibe con gran alegría y le ruega que permanezca oculto en su cabaña. Telémaco le ordena que vaya a avisar a la reina Penélope de su regreso.Cuando Eumeo se marcha, Atenea devuelve a Ulises su verdadero aspecto. Telémaco siente miedo porque cree que está en presencia de un dios, pero Ulises, con lágrimas en los ojos, le tranquiliza diciendo:
- Soy tu padre, que ha vuelto a la patria después de veinte años de ausencia.Padre e hijo se abrazan y lloran emocionados. Telémaco le cuenta cómo está la situación en el palacio, la fidelidad de la reina Penélope y la mezquina actitud de los pretendientes. Ulises le pregunta cuántos son y cómo se llaman:- Son muchos, responde Telémaco, han venido cincuenta y dos príncipes de Duliquio, veinticuatro de Samé, veinte de Zante y doce de Itaca. Los acompañan, además, el poeta Femio y el heraldo Medón.
- Entre los dos meditan el castigo que les van a dar. Cuando vuelve el porquerizo Eumeo se encuentra a Ulises, otra vez, transformado en mendigo.
-
En el palacio de Ulises.-
Al día siguiente Telémaco se dirige al palacio para informar a su madre de su viaje a Esparta, le cuenta la predicción que había hecho la reina Helena y las noticias que recibió del rey Menelao al que le habían dicho unos viajeros que Ulises estaba en la isla Ogigia retenido por la ninfa Calipso.
Ulises, con aspecto de mendigo, llega también a la ciudad y, en las puertas del palacio, se encuentra con su viejo perro Argos que lo reconoce a pesar de la larga ausencia, se le acerca moviendo alegre el rabo y cae muerto a sus pies al no poder soportar la emoción del reencuentro con su amo.
Ulises entra en el palacio y pide limosna a los pretendientes, Antinoos le insulta y le arroja un taburete. Otro mendigo, llamado Iro, pretende echar a Ulises del palacio. Los dos mendigos pelean en presencia de los pretendientes y vence Ulises que es felicitado por todos.
La reina Penélope se presenta en la sala, todos alaban su hermosura y la colman de regalos, poco después vuelve a sus habitaciones mientras los pretendientes celebran un banquete. Melanto, una de las criadas, se burla de Ulises. Eurímaco también le insulta y le arroja un taburete. Telémaco consigue que se vayan todos a dormir a sus casas. Cuando todos se han marchado Ulises y Telémaco quitan las armas que adornan las paredes de la sala y las esconden en la cámara del tesoro.Esa misma noche Penélope habla con Ulises, que se hace pasar por un viajero de Creta. Penélope le cuenta lo triste que ha sido su vida desde que su esposo se fue a la guerra de Troya, le habla de su inmensa soledad, del engaño del bordado que tejía por el día y deshacía por la noche y de los esfuerzos que debía hacer para soportar a los pretendientes.
La reina ordena que bañen a su huésped y le den ropas limpias. Durante el baño la vieja criada Euriclea reconoce a Ulises por una cicatriz de su pierna, pero Ulises le ordena que guarde el secreto.
Más tarde la reina Penélope sigue hablando con Ulises y le describe un sueño en el que veinte gansos de su casa eran devorados por un águila que baja del monte. Ulises lo interpreta como la llegada del rey y la matanza de los pretendientes. También le cuenta la reina su deseo de someter a los pretendientes a una prueba de habilidad con arco para casarse con el vencedor. Ulises le aconseja que celebre la prueba lo antes posible.
La prueba del arco.-
La mañana siguiente Penélope comunica a todos los pretendientes su decisión de organizar un concurso con el arco que había pertenecido al rey Ulises. Además ha tomado la decisión de casarse con el vencedor. Todos se miran asombrados por la noticia, ¡al fin la reina de Itaca va a elegir un nuevo esposo!Los pretendientes se levantan y observan el arco con curiosidad. Anfínomo de Duliquio, Ctesipos de Samé, Eurímaco hijo de Pólibo, Antinoos hijo de Eupites, Leocritos hijo de Evenor, Liodes y el resto de pretendientes lanzan murmullos de admiración al contemplar el arco de Ulises. También estaban en el palacio Telémaco, Eumeo que había traído tres cerdos bien cebados y Filetio otro criado, guardián de los rebaños, que había traído una vaca y algunas cabras.El primero que participa es Liodes, pero no puede tensar el arco. Antinoos se mofa de Liodes y pide que calienten y engrasen el arco. Uno tras otro los pretendientes intentan tensar el arco, pero ninguno lo consigue. Faltaban por participar los dos pretendientes más fuertes, Eurímaco y Antinoos, que se acercan al arco pero tampoco pueden tensarlo.
Ulises sale de la gran sala y revela su identidad a sus criados Eumeo y Filetios y les ordena cerrar todas las puertas. Cuando vuelven al interior del palacio Antinoos estaba proponiendo que se suspendiera el concurso hasta el día siguiente.
La matanza de los pretendientes.-
Cuando Ulises solicitó participar en la prueba todos le miraron incrédulos. Entre las protestas de los pretendientes Ulises agarra el arco y lo tensa con gran facilidad. En aquel momento se oyó un gran trueno, todos se asustaron, los pretendientes palidecieron. Ulises lo interpretó como un presagio favorable del dios Zeus, así que, con gran confianza, tomó una flecha, la ajustó en el arco y disparó acertando en el blanco. Rápidamente disparó otra flecha que mató a Antinoos y gritó:- Soy Ulises, rey de Itaca y vais a ser castigados por saquear mi casa y cortejar a mi esposa abusando de mi ausencia. ¡Estáis a un paso de la muerte! Los pretendientes corrieron por la gran sala buscando una salida para escapar, pero todas las puertas estaban cerradas. Eurímaco toma la palabra, en nombre de todos, tratando de calmar a Ulises:
Si verdaderamente eres Ulises tienes que saber que Antinoos era el único culpable, porque pretendía dar muerte a tu hijo y reinar en Itaca. Te devolveremos todo lo que hemos comido y bebido en tu palacio y te pagaremos una multa de veinte bueyes cada uno.
Ulises le miró ferozmente y le dijo:
- Aunque me entregarais todas vuestras riquezas y las de vuestras familias, no podría perdonaros vuestro mezquino comportamiento. No os queda más opción que luchar o huir. Aunque estad seguros que la muerte se cierne sobre vuestras cabezas.Al oír estas palabras todos sintieron temblar sus corazones y flaquear sus rodillas.Eurímaco se dirige a los pretendientes y les dice:
- - ¡No tenemos más remedio que luchar!. Si queremos salvar nuestras vidas empuñemos las espadas y ataquemos todos a la vez, Ulises no podrá vencernos a todos.
Dicho esto Eurímaco sacó su espada y saltó hacia Ulises el cual le disparó una flecha que le alcanzó mortalmente en el pecho. Anfínomo es el siguiente en atacar y el siguiente en morir porque Telémaco lo mata con su lanza. También ayudaban a Ulises en la lucha sus dos fieles esclavos Eumeo y Filetios.
Ulises disparaba flechas con gran rapidez y cada vez que lanzaba una flecha hería mortalmente a uno de los pretendientes. Cuando se le agotaron las flechas dejó el arco y armado con lanza, coraza, casco y escudo continuó luchando, sin desfallecer, contra los numerosos pretendientes que quedaban dispuestos a luchar.Protegidos por la diosa Atenea, Ulises y sus hombres avanzaban, con paso firme, por la gran sala matando a todos los que encontraban. Los pretendientes se dejaron llevar por el pánico y llenos de espanto corrieron de un lado a otro, intentando escapar.El poeta Femio que estaba escondido en un rincón se arrojó a los pies de Ulises y le suplicó que le perdonara, porque los pretendientes le habían obligado a cantar y recitar poesías. Telémaco le dijo a Ulises que Femio era inocente y que también lo era el heraldo Medón. Ulises perdonó a los dos y los dejó marcharse a sus casas.Cuando la lucha terminó, Ulises buscó a su alrededor para ver si quedaba algún pretendiente escondido pero sólo encontró cadáveres esparcidos por toda la sala. Ordenó sacar los cadáveres y limpiar la gran sala que purificaron con azufre y fuego. Después de descansar un rato, las criadas bañaron a Ulises, le ungieron con aceite y le vistieron con una túnica de seda y un hermoso manto. La criada Euríclea subió a despertar a Penélope para anunciarle el regreso de Ulises y la matanza de los pretendientes: - ¡Despierta Penélope!. Tu esposo Ulises ha vuelto después de tantos años de ausencia. Ha llegado a tiempo de salvarte de los orgullosos pretendientes que saqueaban tu casa y pretendían matar a tu hijo.
Penélope, emocionada, bajó desde sus habitaciones con el corazón lleno de confusión, cuando reconoció a Ulises se acercó a él llorando, le echó los brazos al cuello y le besó en la frente, diciéndole:
- Esposo mío, ¡por fin has vuelto!, ¡ya casi no me quedaban fuerzas para seguir esperando!Aquella noche los enamorados Penélope y Ulises permanecieron dulcemente abrazados contándose todas sus penas.
INTRODUCCION A LA ODISEA
La Odisea se llama así por las fantásticas e increibles desventuras de Odiseo ocurridas entre su partida de los campos troyanos y su arribo en Itaca 33 años después.
La ironía de la Odisea es que Odiseo pudo haber regresado a Itaca de los campos troyanos que circundan iIlio en un día (o quizás hasta en medio día), pero tardo 20 años de cuando primero abandono estos y puso pie en Nerito (Península de Peljesac): ya, como si purgado de sus pecados, atravesó su longitud como la sustancia seminal de su propia reencarnación, y arribo en Itaca un hombre regenerado. Por diferencia con la Ilíada, que establece una compleja relación entre seres divinos y mortales, la Odisea habla, en gran medida, sobre el caos político y económico por falta de la presencia conciliatoria de un amo territorial —Odiseo— aunque, en forma incidental, la obra también recoge variado folclor de diversas comunidades esparcidas a lo largo de la costa troyana y sus islas.
El nombre de Ulises frecuentemente se cambia por el de Odiseo —no que importe mucho— como llamar a Zeus, Jove, y a Atenea, Minerva... en el caso de dioses y diosas sus identidades y sus hechos permanecen los mismos (aunque los separan dos culturas y medio milenio)... sin embargo, en lo que se refiere al hombre mortal, los nombres de Ulises y Odiseo son los de dos personajes enteramente distintos; el argumento que estos nombres son lingüisticamente cognados puede ser, ya que Ulises necesariamente es la forma intermedia entre Odiseo y Flixes (o Vlixes).
CANTO I
El poeta invoca a la musa para que empiece el relato del héroe que estuvo peregrinando por largo tiempo después de la destrucción de Troya. Durante el concilio de los dioses con la ausencia de Poseidón, quien ha perseguido a Odiseo durante muchos años. El cual está detenido en la isla de Calipso. Atenea habla en favor de que Odiseo regrese a su hogar. Zeus y los demás dioses están de acuerdo. Atenea disfrazada del rey Mentes desciende a Itaca para arengar a Telémaco, hijo de Odiseo, a que vaya a buscar a su padre. Su casa está llena de los pretendientes de su madre, Penelopea, quien ha retrasado la decisión de volverse a casar. Telémaco le explica a Atenea en la figura de Mentes, que los pretendientes destruyen su casa y sus posesiones. Mentes predice el regreso de Odiseo y le dice que actúe como un hombre y que presente su caso a la asamblea. Penelopea oye desde lo alto de la casa una canción que la entristece y baja a pedirle al bardo Femio que deje de cantar. Telémaco aprovecha la ocasión para reafirmarse a sí mismo y le dice a su madre que suba a sus habitaciones y le deje esos asuntos a él pues tiene el mando de la casa.
CANTO II
Telémaco convoca a la asamblea, siendo la primera vez que se hace desde la partida de Odiseo veinte años atrás; les pide a los pretendientes que dejen de desperdiciar sus bienes y demanda que se vayan de su palacio. A lo que Antínoo y Eurímaco le responden con burlas y desprecio, que Penelopea podría resolverlo si escoge un nuevo marido. Haliterses les vaticina el regreso de Odiseo y la matanza que de ellos hará. En el ágora no le proporcionan el barco a Telémaco para ir en busca de noticias sobre su padre, por le que le pide ayuda a Atenea, quien en su disfraz de Mentor, viejo amigo de su padre y responsable del cuidado de sus propiedades, le consigue prestado el barco y a una tripulación. Telémaco parte a hurtadillas y de noche.
CANTO III
La siguiente mañana, Telémaco y Mentor llegan a Pilos e invitados por Néstor, participan en una hecatombe para Poseidón. El rey Néstor les relata el regreso de otros héroes desde Troya y la muerte de Agamemnón, pero no tiene información específica de Odiseo. Les sugiere que vayan a Esparta a hablar con Menelao, quien acaba de regresar de largos viajes. Atenea se desaparece milagrosamente. Impresionado que un joven esté escoltado por una diosa, Néstor arregla que su hijo Pisístrato acompañe a Telémaco a Esparta.
CANTO IV
Telémaco y Pisístrato son hospedados por el rey Menelao y la reina Helena, quienes les relatan sus experiencias con Odiseo de la guerra troyana. Al siguiente día, Menelao les cuenta como el dios Proteo, el viejo del mar, le reveló que Odiseo era cautivo de Calipso. Mientras tanto, en Itaca, los pretendientes se dan cuenta que Telémaco zarpó y hacen planes para emboscarlo y matarlo cuando regrese. Penelopea se postra de terror al enterarse de estos planes, pero Atenea la calma a través de un sueño.
Canto v
En un segundo concilio de los dioses, Atenea insiste en ayudar a Odiseo. Zeus le pide a Hermes que le diga a la ninfa Calipso que lo libere, y vaticina que en veinte días llegará con los feacios quienes lo ayudarán a llegar a Itaca. Calipso le dice a Hermes que los dioses le tienen envidia pero asegura que hará lo que Zeus le pide y ayuda a Odiseo a construir una balsa, le da víveres y lo aconseja. Después de navegar dieciocho días Odiseo ve tierra pero Poseidón lo ve a él en la balsa y provoca una tormenta que la destruye. Ino Leucotea, ninfa marina, le da un velo inmortal para que ayude a Odiseo a llegar a tierra lo que logra después de dos días en el mar. Finalmente, llega a la costa de Esqueria, donde cansado y maltrecho, se cubre con hojas y cae dormido bajo árboles de olivo y acebuche.
CANTO VI
En un sueño, Atenea visita a la princesa Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de Esqueria, y urgiéndola a tener sus responsabilidades como mujer en edad de casarse. Al despertar, Nausícaa le pide a su padre un carro con mulas para ir a lavar la ropa al río. Mientras ella y sus esclavas descansaban y jugaban a la pelota, Odiseo se despertó y le pidió ayuda a la princesa. Nausícaa impresionada por su forma de hablar, le da alimento y ropas, y le dice que la siga hacia la casa del rey y cómo pedirle a su madre, la reina, hospitalidad. Le indica un bosque consagrado a Atenea a las afueras de la ciudad donde puede descansar. Odiseo aprovecha la ocasión para rogarle a la diosa que lo reciban y lo ayuden a llegar a su patria.
CANTO VII
Atenea disfrazada de una feacia, conduce a Odiseo al palacio del rey Alcínoo. Odiseo solicita la compasión de la reina Arete quien nota que lleva puestos ropas que hizo ella misma y le pide una explicación de su viaje y de como llegó a Esqueria. Odiseo les relata su cautiverio en la isla de Calipso, su reciente liberación, la tormenta y la ayuda de Nausícaa. El rey Ancínoo se impresiona del relato y del hombre que lo cuenta y le ofrece a Odiseo la mano de su hija o en si lo prefiere, la ayuda para llegar a su patria. Los feacios todavía no saben el nombre de Odiseo.
CANTO VIII
Al día siguiente, Alcínoo ordena una fiesta y la celebración de juegos en honor a su huésped. Laodamante provoca a Odiseo y cuando éste se enoja, les gana en el lanzamiento de disco. En el banquete el aedo Demódoco canta una historia cómica sobre los amoríos ilícitos de Ares y Afrodita, esposa de Hefesto. Los feacios le dan muchos regalos a Odiseo y Nausícaa le ruega que nunca se olvide de que fue ella la que lo salvó. En el festín, Odiseo le solicita a Demódoco que cante sobre el caballo de Troya. Cuando Alcínoo ve que Odiseo esta llorando pide que el aedo deje de cantar pues lo que canta a lo mejor no es grato para todos. Solicita a Odiseo a decir quién es y cuáles son sus desventuras.
CANTO IX
Odiseo revela su identidad y empieza a contar sus tres años de odisea, empezando desde la caída de Troya hasta que llegó a la isla de Calipso. Navegando desde Troya en doce barcos, llegó a Ismaro, donde saquearon la ciudad de los cícones. Después llegaron al país de los lotófagos, y algunos hombres cayeron en la tentación y comieron loto, con lo cual ya no querían regresar a los barcos y tuvieron que ser obligados. De ahí fueron a la isla de los cíclopes. Odiseo les pidió a sus compañeros que lo esperaran en los barcos mientras él iba junto con doce de sus mejores hombres a ver si les ofrecerían hospitalidad. Polifemo, el gigante de un solo ojo, hijo de Poseidón, los encerró y se comió a varios, lo que hizo que Odiseo lo engañara y al escapar lo dejara ciego. Polifemo imploró a Poseidón, su padre, la venganza.
CANTO X
Invitados por un mes en la isla de Eolia, el rey de los vientos, Eolo Hipótada, le regala a Odiseo todos los vientos dentro de una bolsa excepto el que los puede llevar a Itaca. Mientras duerme, los hombres revisan la bolsa pensando en los tesoros que podría tener y liberan todos los vientos. Llegan a la isla de los lestrigones, gigantes antropófagos quienes matan y se comen a la tripulación de once barcos. Odiseo y sus hombres huyen a la isla Eea, donde fueron algunos hombres hechizados por Circe, hija del Sol, que los convierte en cerdos. Ayudado por una hierbas mágicas dadas por Hermes, Odiseo logra oponerse a Circe y libera a sus compañeros. Al cumplirse un año, Odiseo le pide a Circe que lo deje partir y lo ayude a llegar a su patria. A lo que Circe responde que primero deben de ir a la morada de Hades para consultar el alma del tebano Tiresias, adivino ciego y lo instruye para llegar sin tropiezos a la morada. Cuando Odiseo manda a su tripulación a hacer lo que dice la hechicera, Elpénor, el más joven de todos se resbala y muere.
CANTO XI
Al llegar a las puertas de Hades, Odiseo invoca a los espíritus de los muertos. El primero que aparece es Elpénor que le suplica a Odiseo que lo entierre y lo queme. El adivino Tiresias le predice su porvenir a Odiseo. Después la madre de Odiseo, Anticlea, que había muerto esperando el regreso de su hijo a Itaca. Enviadas por Persefonea, esposas e hijas de héroes quienes le contaron quienes eran. Se interrumpe el relato y la reina Arete solicita se le den obsequios a Odiseo. El rey Ancínoo le pide le siga contando las hazañas, y Odiseo cuenta como se le acercó Agamemnón y le relató su muerte, dándole consejos para que a él no le suceda lo mismo. Aquileo le pregunta sobre su hijo Neoptólemo y sobre Peleo. También vio la imagen del fornido Heracles, ya que él se encuentra con los dioses.
CANTO XII
Odiseo regresó a Eea e hizo lo que le pidió el alma de Elpénor. Circe le dice como manejar los problemas que se le van a presentar. Cuando van a pasar cerca de las sirenas, les tapa los oídos con cera a la tripulación para que no oigan su canto y él mismo se amarra al mástil. Después de que huyeron de Caribdis y de Escila, llegaron a la isla del Sol. Odiseo trató de que sus hombres obedecieran lo que Circe había dicho pero no le hicieron caso y mientras Odiseo dormía se comieron a las vacas prohibidas. Huyen de la isla pero Zeus los castiga desatando una tormenta que hace que el barco se hunda. Odiseo es el único que se salva y llega a la isla de Ogigia, donde Calipso lo retiene siete años.
CANTO XIII
Al día siguiente, Alcínoo le da todos los presentes a Odiseo y se despide de él y de los hombres que lo van a llevar a Itaca. Vencido por el sueño, los feacios lo bajan del barco junto con los regalos y lo dejan en la playa. Cuando Odiseo se despierta, no reconoce su tierra. Atenea disfrazada de un joven pastor le explica a Odiseo donde está, después se da a conocer y lo ayuda a esconder los tesoros recibidos. Lo transforma en un viejo mendigo para que nadie lo reconozca y pueda planear como deshacerse de los pretendientes.
CANTO XIV
Odiseo va a las porquerizas a buscar a Eumeo, de quien recibe hospitalidad e información de cómo está la situación local. Sin darse a conocer, Odiseo disfrazado de mendigo, inventa la historia de que es cretense y le dice que Odiseo va a regresar. El duerme en las porquerizas, mientras que Eumeo se va a dormir con los puercos al monte.
CANTO XV
Mientras tanto en Lacedemonia, Atenea se le aparece en un sueño a Telémaco y le dice que debe de regresar de inmediato a Itaca, también le advierte de la emboscada de los pretendientes que desean su muerte. El y Pisístrato se despiden de Menelao y de Helena, quienes le dan regalos . Se dirigen a Pilos donde Telémaco se despide de Pisístrato y sin acercarse a Néstor para que éste no lo retenga, sube en su embarcación para dirigirse a Itaca. En el momento de embarcar acoge al adivino Teoclímeno, que le pide ayuda para huir. Mientras Odiseo y Eumeo se platican historias, Telémaco sortea la emboscada y al llegar a Itaca sigue los consejos dados por Atenea y se dirige a la porqueriza.
CANTO XVI
Telémaco llega con Eumeo y le pide avise a su madre de la llegada. Cuando Eumeo se va, Odiseo se transforma en él mismo y le dice a Telémaco que él es su padre. Sólo ellos dos sabrán la verdad y prevén lo que van a hacer para derrotar a los pretendientes, quienes están atónitos de que haya fracasado su plan. Penelopea los increpa sobre el querer dar muerte a su hijo. Eumeo cuando regresa a la porqueriza, les informa que vio llegar una velera llena de hombres.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVII
A la siguiente mañana, Telémaco regresa al palacio y le cuenta a Penelopea lo que le dijo Menelao. Teoclímeno profetiza que Odiseo vive. Mientras va hacia la ciudad, su cabrero lo insulta y le da una patada. El único que lo reconoce al llegar en su fiel perro Argos, que haciendo un último esfuerzo le mueve la cola justo antes de morir. Durante el banquete de los pretendientes, Odiseo se pasea entre ellos solicitando su caridad. Antínoo lo desprecia pero lo defiende Penelopea, que le solicita, a través de Eumeo, le cuente si sabe algo de su esposo.
CANTO XVIII
Iro, mendigo que andaba por todo el pueblo, resiente que Odiseo se encuentre en el palacio, y lo provoca a una pelea. Para mantener su oculta identidad, Odiseo trata de no llamar la atención y gana la pelea. Penelopea le dice a su hijo que no debe dejar que los pretendientes traten así al huésped y a ellos les solicita le entreguen los regalos que le corresponden. Melanto, esclava de la casa que mantiene amores con uno de los pretendientes, zahiere a Odiseo quien se enoja. Eurímaco también lo provoca pero Telémaco lo reprende.
CANTO XIX
Padre e hijo esconden todas las armas que estaban en la sala. Odiseo habla con Penelopea y le cuenta historias ficticias. Penelopea le exige una prueba de que conoció a Odiseo y éste le relata cómo era el manto que traía y quién era su heraldo. La reina ordena a Euriclea que le lave los pies, lo que la nana hace y así ve una cicatriz que a Odiseo le hizo una jabalí cuando era pequeño. Ella lo reconoce, por lo que Odiseo le pide guarde el secreto. Penelopea le cuenta un sueño que tuvo y entre ellos dos discuten su significado. Penelopea decide hacer una contienda entre los pretendientes y él que gane, se casará con ella.
CANTO XX
Sin poder dormir, Odiseo le solicita a Atenea su ayuda para matar a los pretendientes. Penelopea le ruega a Artemis, morir para no sufrir más. Melantio, el cabrero, increpa a Odiseo. Y Filetio, el boyero, lo trata bien pero los pretendientes vuelven a insultarlo. Teoclímeno, el adivino, presiente una desgracia y les advierte pero los pretendientes se ríen de él.
CANTO XXI
Penelopea les explica a los pretendientes que el que pueda armar, tensar y disparar una flecha entre el centro de doce hachas, será el que gane la contienda y se casará con él. Telémaco trata de hacerlo pero una señal de Odiseo lo detiene. Los pretendientes intentan armar el arco y ninguno lo logra. Odiseo se identifica con Eumeo y Filetio, les dice que deben de cerrar las puertas a una señal suya. Los pretendientes se molestan cuando ven que el mendigo quiere tensar el arco pues dicen los humillaría si él pudiese hacerlo y se llegara a saber. Mientras Odiseo arma el arco, le hace una seña a sus fieles y éstos cierran las puertas y Euriclea encierra a la mujeres. Odiseo dispara la flecha que pasa por los blancos. Los pretendientes tienen miedo. Telémaco, a una señal de su padre, se sitúa junta a él.
CANTO XXII
Odiseo se despoja de sus andrajos y le dispara una flecha a Antínoo que cae muerto. Odiseo les dice a los pretendientes quién es él y Eurímaco, le contesta que le asiste la razón, que los deje vivir y que cada pretendiente le devolverá veinte bueyes, bronce y oro para resarcir lo que ellos devoraron. Odiseo lo mata. Telémaco va por armas para los cuatro y se desata la batalla. Melantio llega a donde están las armas y se las da a doce pretendientes, cuando va por más, es capturado por Eumeo y Filetio quienes lo castigan. Todos los pretendientes son asesinados, excepto Femio, el aedo, y Medonte, el heraldo. Odiseo le pide a Euriclea, le diga quienes de las mujeres eran traidoras y le pide que las traiga para limpiar y llevarse los cadáveres. Doce fueron ahorcadas y Melantio fue mutilado hasta que murió. La casa fue purificada con azufre.
CANTO XXIII
Euriclea despierta a Penelopea para informarle que el mendigo era en realidad su esposo y que ya había matado a los pretendientes. Ella no lo cree y se muestra con mucha precaución ante Odiseo. El dice el como fabricó su lecho nupcial y ella ya le cree. Odiseo manda que se toque música y que dancen las esclavas para que la gente que pase por ahí crea que celebran una fiesta. Solos en la noche, Odiseo le relata sus aventuras y le dice que debe cumplir con la profecía que le había hecho Tiresias cuando fue a la morada de Hades. A la mañana siguiente, acompañado de su hijo y los pastores va a buscar a su padre Laertes.
CANTO XXIV
Hades guía a las almas de los pretendientes a las puertas de Hades, donde éstos le relatan su suerte a Agamemnón y Aquiles. Mientras tanto, Odiseo va a casa de Laertes y lo encuentra triste y empobrecido. La noticia de la matanza se ha propagado y el padre de Antínoo llega a buscar venganza. Empieza una nueva batalla. Laertes mata a Eupites. Atenea y Zeus, ayudan a hacer una tregua y hacen que haya un convenio de paz.
CUENTO: LA ODISEA
Anduvo Ulises diez años por el mar después de la guerra de Troya. No le fue tan mal como a sus compañeros en la tempestad que les mandó Poseidón como castigo por lo que le hicieron a Casandra en el templo de Artemisa (Diana). Diez años tuvieron que esperar su esposa Penélope y su hijo Telémaco en la isla de Ítaca su regreso.
Penélope era una hermosa mujer, cuando Ulises salió para la guerra de Troya su casa se le había llenado de pretendientes, que eran ejecutivos importantes, de unos reinos vecinos y no los podían echar porque la hospitalidad en Grecia era cosa seria, éstos le decían a Penélope, con el fin de que se decidiera por uno de ellos, que Ulises había muerto ya que habían pasado diez años después de la guerra y él no regresaba. Ella sospechaba que su marido estaba vivo, y para embolatar a estos pretendientes, les dijo que no los podía atender hasta que no acabara de tejer una mortaja muy trabajosa de hacer para su suegro, el padre de Ulises, Laertes. Y así se la pasaba todo el día, tejiendo, y por la noche al escondido, desbarataba lo que había tejido, y al otro día volvía a empezar.
Hasta que una criada fue a contarle a los pretendientes y éstos la cogieron en la noche desbaratando lo que había tejido en todo el día. Empezaron a acosarla para que escogiera a uno de ellos y así se pasaron los diez años hasta que llegó Ulises.
Estuvo Ulises nueve días luchando con las olas cuando venían de regreso de la guerra, hasta que llegaron a una isla, la de los comedores de lotos, que eran unas matas grandes y el que comiera su flor perdía el deseo de volver a casa y olvidaba todo lo que había pasado. Los de la isla les dieron flores de loto a los amigos de Ulises y ya no querían volver cuando Ulises los llamó para los buques. Los tuvo que llevar a la fuerza amarrados y arrastrados.
Llegaron a otro país, el de los cíclopes, que eran gigantes con un solo ojo en la frente y eran preferidos de Zeus que les había dado esta tierra con su ganado y sementeras.
Llegados allí, fue Ulises con doce de sus compañeros y entraron a una cueva grande, y llevaban un barril de vino para dárselo al que les diera provisiones ya que estaban escasos de ellas. En la cueva encontraron la puerta abierta y adentro ovejas y en las paredes calabazos llenos de leche y comida que empezaron a comer.
Cuando llegó el gigante que se llamaba Polifemo, con una partida de ovejas, entró y cerró la puerta, que era una pesada piedra. Sintió gente extraña y preguntó quién se encontraba allí, si eran piratas. Todos muertos de miedo menos Ulises que se le paró de frente le dijo que no eran piratas sino naúfragos que venían de la guerra de Troya y que necesitaban ayuda. Polifemo molesto estiró las manos y cogió uno de los hombres y se lo comió, después se recostó a descansar. Sabía que no le podían matar porque entre todos no podían mover la piedra de la entrada de la cueva y no podrían salir. Al otro día en la mañana se comió otros dos compañeros de Ulises, salió con sus ovejas y cerró con la plancha de piedra.
A Ulises se le ocurrió una idea, cuando regresó Polifemo se comió otros dos y Ulises le ofreció vino, el cual tomó hasta emborracharse. En este estado el gigante, Ulises y sus amigos le enterraron una estaca en el ojo dejándole ciego. Se levantó el gigante gritando del dolor y tratando de agarrarlos pero no los podía ver. Entonces quitó la plancha de piedra de la entrada y se sentó allí con las manos estiradas para coger al que tratara de salir. Ulises cogió de a tres ovejas y las amarró una detrás de otra y por debajo se metía uno de ellos escondido entre la lana y las ovejas iban saliendo y el gigante las tocaba por encima para verificar que no fuera nadie encima. Así lograron salir todos para sus buques. Desde allí le gritaron a Polifemo y éste les lanzó una piedra inmensa que casi voltea uno de los buques.
Luego llegaron a la isla de Eolo, el rey de los vientos, que los recibió muy bien y cuando se fueron a ir de allí, éste le regaló a Ulises un talego donde estaban metidos los vientos de las tempestades, encerrados para que no se salieran y pudieran regresar a su tierra.
Sus hombres por curiosidad abrieron el talego y se desata horrible tempestad que duró varios días y a duras penas llegaron a la tierra de los Lestrigones, gigantes que comían carne humana como los cíclopes y a medida que llegaban los buques los hacían pedazos y se comían la tripulación. Y así acabaron con todos, menos con la embarcación de Ulises que antes de entrar al puerto se dio cuenta y se alejó de allí.
Con los hombres que le quedaban, llegó a la isla de Eea, y vieron humo que salía del monte. Ulises se quedó en el barco con la mitad de la gente y la otra la mando allí, al mando de Euríloco para ver si encontraban ayuda.
Euríloco fue allí y encontró el palacio de Circe, que era una hermosa maga o bruja, rodeado de leones, lobos, panteras y tigres que eran hombres que Circe había encantado. Todo los hombres que llegaban allí les daba unas yerbas y los convertía en animales, que seguían pensando como hombres. Cuando se acercaron al palacio vieron esos animales mansos y escucharon que adentro cantaban y entraron al palacio, pero Euríloco esperó afuera con desconfianza.
Circe los atendió muy bien, les dio un brebaje a tomar y los convirtió en marranos, pero con sus mentes tan enteras como antes. Euríloco vio todo y fue a los buques a contarle a sus amigos lo que había pasado.
Ulises salió para el palacio de Circe a salvar a sus compañeros y en el camino lo atajó un joven, que era el dios Hermes (Mercurio), el mensajero de los dioses, y le dijo que se tomara un brebaje que le dio, y que podía comer lo que Circe le diera sin hacerle efecto, luego le dijo que la amenazara con la espada y le hiciera prometer que no le haría más daño a él ni a sus amigos.
Y así paso. Cuando Circe vio que no le hacía efecto nada, lo abrazó y se dio cuenta que era Ulises y se enamoró de él. Volvió a la normalidad a los demás hombres que había convertido en marranos y se quedaron disfrutando de los placeres y de las mujeres que habían allí ya que Circe hizo el modo de que se quedaran un año entero. Antes de irse, Circe le dijo a Ulises que fuera al Hades donde el adivino Tiresias para que le indicara que tenía que hacer para volver sano y salvo a su tierra. En la despedida que les hizo Circe, el menor de los hombres de Ulises, Elpenor, que estaba en una terraza durmiendo una borrachera, sintió la bulla de los otros, y se despertó asustado, salió corriendo olvidando donde se encontraba y cayó al piso matándose.
Hicieron lo que les dijo Circe. Para ir al Hades tenían que atravesar un río y allí tenían que abrir una hueco muy grande en la tierra y llenarlo de sangre de chivo para que las almas vinieran a tomarla, pues les encantaba la sangre, y cuando llegaran no dejarlas arrimar hasta que llegara el alma de Tiresias y ese sí podía tomársela. Cuando estuvo bien lleno llamó a Ulises y le dijo que la única recomendación que les hacía era que cuando llegaran a la isla de Tinacria, donde el Sol tiene su ganado, no vayan a tocar un solo novillo, que se lo advirtiera a sus hombres. siguieron su viaje.
Días después pasaron por la isla de las Sirenas. La maga Circe le había hablado a Ulises de ellas, que eran tres mujeres hermosas mitad mujer, mitad pez, comían carne humana y cantaban muy hermoso. Una tocaba guitarra o cítara, la otra flauta y la otra cantaba, y el que las llegara a oír se iba para allá como hipnotizado, y se lo comían. Le dijo que tapara los oídos de los hombres con cera y que lo amarraran a él bien fuerte a un palo del buque para que pudiera oírlas sin peligro.
Cuando pasaron por frente de ellas, Ulises le gritaba a sus hombres que le soltaran pero ellos no lo hicieron. Así pasaron de este peligro.
Después pasaron por entre Escila y Caribdis. Escila era una roca muy azarosa, llena de filos y puntas que atraía lo que pasara cerca, había que pasar retirados para que no atrajera el buque y se volviera astillas al chocar con ella. Al frente estaba Caribdis, que era un remolino que se tragaba todo lo que se le acercara, y a los tres días lo expulsaba de nuevo, cuando ya era demasiado tarde. Para pasar por acá, la diosa Atenea (Minerva), que los protegía, les ayudó, haciendo que el barco pasara a toda velocidad y Caribdis sólo se alcanzo a tragar a seis de los tripulantes.
Días después llegaron a la isla de Tinacria, donde el Sol tenía su ganado. En un descuido de Ulises, sus amigos mataron algunos novillos para comérselos, diciéndole después a Ulises que no resistían el hambre y que por eso lo habían hecho. El Sol se fue para donde Zeus y le pidio que los castigara. Éste, lanzó un rayo al buque, que lo hizo hundir junto con sus trupulantes, salvándose solamente Ulises ya que él no había tomado parte en lo de los novillos y porque Atenea lo protegía. Nadando tres días llegó por fin a tierra firme, a la isla de Calipso que era una hermosa ninfa que vívia allí sola. Ésta, retuvo a Ulises en esta isla, durante cinco años.
Atenea compadecida de Ulises, le rogó a los otros dioses que no le atormentaran más, y que lo dejaran llegar tranquilo a su hogar. Todos los dioses, excepto Poseidón (Neptuno) accedieron. Zeus mandó a Hermes (Mercurio) donde Calipso a decirle que dejara ir a Ulises. Ésta le suministró herramientas para construir una balsa. En cuatro días la acabó.
Diecisiete días navegó hasta que alcanzó a ver tierra, pero Poseidón, que estaba en su contra, le vio y le envió una tormenta horrible. Salió en su ayuda Ino, la diosa de los navegantes, que se le acercó volando bajo y le dijo que la única forma de salvarse era a nado y le prestó un velo mágico con el cual no le pasaba nada mientras estuviera en el mar. Cuando se fue Poseidón, Atenea calmó las olas y así pudo nadar Ulises con el velo de Ino amarrado al cuello. Nadó dos días y dos noches hasta que llegó a la tierra de los feacios, gente hospitalaria. Su rey Alcinoo y su esposa Arete, tenían una sola hija, Nausicaa. La hermosa Nausicaa fue con sus sirvientas, que las trataba como amigas, a lavar ropa a la orilla del mar y a bañarse con aceite de oliva. Cuando ya iban a salir para el palacio alcanzaron a ver un hombre desnudo que se acercaba a ellas, todas salieron corriendo menos Nausicaa que le esperó para ver quién era y qué hacía allí. Ulises se le presentó y le dijo que le ayudara. Ésta le dio ropa y le llevó al palacio donde lo recibieron muy bien. Ulises les contó la historia desde que salieron de Troya y todos le escuchaban asombrados.
El rey lo mandó para Ítaca, su tierra, con presentes. Allí, en Ítaca, se le presentó la diosa Atenea en forma de muchacho de buena presencia para decirle que ya estaba en Ítaca, luego se le dio a conocer y le contó como estaban las cosas allí y en la casa de su esposa penélope, también le contó lo de los pretendientes. Lo convirtió en limosnero para que no le reconocieran y lo mandó a pedirle posada a Eumeo, que era el que cuidaba los cerdos, desde antes de la guerra y era de confianza. También le dijo que le esperara allí que le iba a traer a su hijo Telémaco que estaba en casa de Menelao y Helena.
Atenea quería mucho a Telémaco lo mismo que a su padre por ser como éste, justo y valiente. La diosa una vez se disfrazó de forastero y se sentó junto al palacio de Penélope, cuando salió Telémaco, regañó a sus sirvientes porque no habían hecho entrar al forastero a darle posada y a atenderlo. Así lo hicieron, y le pregunta el forastero, ya adentro, a Telémaco que quiénes eran esos hombres que se la pasaban bebiendo y sin trabajar, a lo cual éste respondió que eran los pretendientes de su madre, le contó que era el hijo de Ulises y que hacía veinte años lo estaban esperando para que pusiera orden y echara a esos hombres de la casa. Atenea en la figura de forastero le aconsejó a Telémaco que fuera a preguntarle al viejo Néstor y a Menelao sobre su padre.
Telémaco entusiasmado hizo llamar a lo viejos que formaban la asamblea para comentarles sobre sus planes. Entre éstos habían algunos de los pretendientes de su madre que lo hicieron desanimar. Telémaco se fue para la playa a pedirle a Atenea que le ayudara a encontrar a su padre. Esta diosa se puso en la figura de Mentor, que era el sabio que más confianza le tenía Ulises. Se le apareció entonces este Mentor a Telémaco y le preparó un barco diciéndole que le iba a acompañar a buscar a su padre.
Salieron esa noche para la isla de Pilos donde vivía el viejo Néstor. Cuando llegaron allí, éste les dijo que no sabía donde estaba Ulises desde que habían salido de la guerra, que tal vez Menelao lo sabría. Llegó allí Telémaco con un hijo de Néstor que le había acompañado, Mentor se quedó cuidando el barco. Menelao y Helena los reyes de Esparta, los recibieron muy bien. Menelao les contó lo que le había dicho Proteo sobre Ulises hace muchos años: "Cuando estaba yo varado con mi gente en la isla de Faros y muriéndonos de hambre llegó una diosa del mar que era hija de Proteo, otro dios del mar, y nos dijo que su padre, Proteo, los podía ayudar a salir de allí pero que teníamos que obligarlo por la fuerza a que nos ayudara. Y resulta que Proteo salía todas las mañanas a la playa y se recostaba allí al lado de unas focas. Cuando supe esto, cavamos cuatro huecos alrededor de donde él se acostaba y nos metimos allí tres compañeros y yo tapados con cueros de focas, cuando él llegó y se acostó, salimos nosotros y lo cogimos entre los cuatro de pies y manos. El dios cambiaba de figura, unas veces se volvía león, otras dragón, y hasta árbol, etc., pero nosotros no lo soltábamos hasta que al fin tuvo que ayudarnos a salir de allí. También nos contó que Ulises estaba en una isla en poder de Calipso. Y eso es todo lo que sé de tu padre".
Apenas acabó Menelao su relato se fueron a dormir y al otro día salieron de nuevo para el barco. Telémaco regresó a Ítaca y fue a saludar al viejo Eumeo y a preguntarle que novedades había. Cuando llegó allí se encontró a un viejo limosnero que estaba ayudándole a Eumeo. Telémaco mandó a Eumeo a casa de su madre para que diera la noticia de su regreso.
Atenea le dio a Ulises su figura original y le dijo que le contara a Telémaco quién era. Después de presentársele Ulises a Telémaco, éste se puso muy feliz y le contó todo lo que estaba sucediendo en el reino. Ulises se puso como una fiera.
Mandó a su hijo al palacio a esconder todas las armas, menos las de ellos dos, que él iba a esperar al viejo Eumeo. Cuando volvió Eumeo encontró a Ulises de nuevo en la figura de anciano limosnero.
Salieron los dos ancianos para el palacio y allí le reconoció su perro Argos que se puso muy feliz pero que de inmediato murió después de veinte años de espera.
Ulises en figura de limosnero entró al salón donde estaban los pretendientes y uno de estos lo echó. Cuando Penélope se enteró de esto, les dijo a los pretendientes que le trajeran presentes para ver si se resolvía por alguno. Todos salieron de inmediato y ella hizo entrar al anciano para pedirle disculpas y para atenderlo. El anciano empezó a contarle sobre Ulises y ella empezó a llorar, pero él no se daba a conocer. Entonces Penélope hizo llamar a una vieja sirvienta llamada Euriclea para que le lavara los pies al anciano y le diera ropa nueva. Esta criada había sido la niñera de Ulises cuando pequeño y a él le dio temor que lo reconociera por una cicatriz que tenía en un pie. Así fue, cuando ella vio la cicatriz iba a gritar pero Ulises la atajó y le dijo que no le contara a nadie.
Al otro día, Ulises le pidió a Atenea que le ayudara a acabar con todos los pretendientes. Penélope ya tenía un plan para acabar con ellos. Fue ella a buscar el viejo arco de Ulises, que era tan sumamente tieso y duro que él era el único que podía estirarlo para disparar flechas. Penélope se apareció con el arco donde los pretendientes y les dijo que el que fuera capaz de disparar una flecha que pase doce argollas en fila, ese sería su esposo.
Todos intentaron y ninguno podía siquiera estirarlo. Ulises que estaba ahí curioseando llamó a Eumeo y a otro criado de confianza y les dijo que él era Ulises, que una diosa lo había convertido en limosnero y les mostró la cicatriz, que ellos ya la conocían, para convencerlos. Ulises mandó a Eumeo a que cuidara las habitaciones de las criadas para que ninguno de los pretendientes entrara y saliera de allí, y al criado le dijo que cuidara la puerta de atrás para que ninguno huyera por ese sitio.
Cuando el último de los pretendientes no pudo con el arco, Ulises dijo que el quería intentarlo. Se armó gran alboroto por esto, los pretendientes decían que el no tenía derecho y Telémaco que estaba allí les dijo que todos tenían derecho y al anciano le dijo que bien podía intentarlo. Ulises estira el arco con suma facilidad y dispara la flecha que va a parar entre las doce argollas, luego dispara otra flecha con la que mata a uno de los pretendientes, los otros fueron a buscar sus armas pero no las encontraban porque Telémaco las había escondido, luego fueron a huir pero todas las puertas estaban trancadas, Ulises y Telémaco empezaron a matarlos a todos y a lo último faltaban sólo dos que se el arrodillaron a Ulises para pedirle que les perdonara la vida, uno era sacerdote y el otro poeta, mató al sacerdote y le perdonó la vida al poeta porque un hombre que hacía versos tan bonitos merecía vivir.
Después de esta matazon fue Euriclea donde Penélope a decirle que Ulises había regresado y era el anciano al que ella había ayudado y que él era el que había matado a todos los pretendientes, que viniera a verlo. Penélope fue y se encontró con Ulises al que Atenea le había dado su forma. Se abrazaron y fueron felices.

